Juan Jacinto Muñoz-Rengel
La transmigración
AdN
272 páginas
POR DANIEL ESCANDELL

Juan Jacinto Muñoz-Rengel ha firmado La transmigración, nueva novela del autor malagueño que se sitúa en la esfera de algunas de las preocupaciones constantes del individuo en esta altermodernidad que habitamos: quiénes somos, claro, pero también cómo se construye la relación con la presencialidad y la fisicidad que supone el cuerpo. La literatura ha visitado en múltiples ocasiones la posibilidad de la migración (por qué no, el trasplante) de nuestra mente a otro cuerpo, sea este robótico, alienígena, clonado, o eugenésico y juvenil. El tópico ha existido a través de las religiones y filosofías vitales del mundo en multitud de formas, como la metensomatosis y, por supuesto, también lo han explorado el cine y la televisión, pudiendo recordar, en este caso, clásicos como el capítulo de 1962 «The Trade-Ins-» de The Twilight Zone. Las inclinaciones morales de esas historias, que casi siempre las tienen, han fluctuado según la época, como su tono. Esto se ha hecho desde posiciones que van desde lo fantástico hasta la ciencia ficción y, en este caso, la novela de Muñoz-Rengel se sitúa más bien en la órbita de la primera vertiente: en el mundo que nos presenta el autor se produce ese cambio de cuerpo, ese verter la mente de uno en la entidad física de otro, con todo lo que eso conlleva en cuanto a quién se es, quién se debe ser, y quiénes son realmente los otros.

El libro, por tanto, se inscribe en una tradición que el autor conoce y con la que puede establecer diálogos interesantes mientras construye, con indiscutible éxito, su propuesta y visión. Para ello, recurre a una estructura de múltiples personajes y localizaciones que la coralidad de la novela despliega ante su lector llevándolo a un mundo en decadencia ya a las puertas del colapso definitivo. Esta debacle es tanto material como moral: la novela se abre con el principio de los cambios de cuerpo de la mente de los ciudadanos, unos cambios que parecen producirse sin control ni mesura y a partir de ahí se abre el planteamiento distópico que conlleva que ya nadie sepa realmente quién es quién. En este caos la estructura coral y de capítulos mayoritariamente breves es fondo y forma, mostrando a lo largo de su desarrollo que las piezas encajan mientras se nos bombardea con un intenso ritmo y un estilo tan sobrio como efectivo que se traduce en un verbo incisivo. La pluralidad de personajes es la vía por la que el autor explora vías expresivas trabajando los idiolectos, un rasgo de identidad que se vuelve especialmente relevante cuando todo lo demás deja de ser operativo. La propuesta de la novela no permitiría otra elección tonal: la sensación de urgencia, la duda, el derrumbe social (en todas sus dimensiones) y la cuestión identitaria inundan el mundo con el que nos asalta sin piedad la premisa de La transmigración.

La mirada distópica de este siglo se ha mantenido en la siempre relevante tradición de construir mundos que no siempre son diseccionados y explicados, pues lo interesante no radica en la causalidad de sus circunstancias, sino en la mirada hacia nuestro propio tiempo. Muñoz-Rengel se aleja de los parámetros que podrían convertir una narración que partiera de este planteamiento en una novela de tesis para apostar sin miedo por su propuesta y sus personajes. La raíz filosófica del escritor, sin duda, alimenta los planteamientos y nos ayuda a comprender cómo se expanden con tanta fluidez y naturalidad conceptos y dimensiones ecofilosóficas que son también frecuentes en la distopía de este siglo. Motivos no faltan.

Asimismo, este es un autor que refleja en cada página convicción en su destreza con la palabra. La seguridad del autor en su propuesta se refleja en esa solidez que transpira toda la narración, tanto para construir su mundo como para sumergirse en la compleja y anómala situación en la que se ven atrapados de repente, con todo lo que acarrea de ruptura de marcos de referencia y certidumbres sobre los demás y sobre ellos mismos, algo que es especialmente valioso cuando el elenco incluye personajes de toda índole, desde lo más abyecto de la sociedad hasta aquellos que más empatía pueden generar en el lector. Las sucesivas oleadas del fenómeno inundan el mundo, lo que sitúa a todos y cada uno de sus habitantes en un espacio en el que las reglas sociales, los modos de habitar sus espacios, ya no sirven.

La transmigración nos invita a reflexionar sobre el mundo que vivimos, tanto por las múltiples situaciones que viven sus personajes, como por las ideas que se reflejan (de forma expresa o sutil), mientras nos lleva a través de una vorágine de personajes y situaciones que producen un extenso abanico de reacciones y emociones en los lectores.