Patricio Pron
Pron vs Prompt
Delirio
380 páginas
POR DANIEL ESCANDELL MONTIEL

Arthur C. Clarke escribió en Profiles of the Future (1962) eso de que «toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia», y en los apéndices de Dune (1965) Frank Herbert aportaba algunas de las leyes de su mundo de ciencia ficción: «no construirás una máquina a semejanza de la mente humana». Sobra decir que lo segundo, el sueño de la inteligencia artificial, es una de las metas que busca la informática: de momento nos está dando sistemas como los grandes modelos lingüísticos (LLM), como el popular ChatGPT. La maduración de estos sistemas es suficiente desde hace algunos años como para alcanzar un gran nivel de corrección lingüística, si bien todavía podemos cuestionar su capacidad para dar el complejo salto que conlleva lograr un uso estético de la lengua y, con ello, quizá, alcanzar la creación literaria. No son pocos los escritores, investigadores y editores que se han planteado si toda escritura lo suficientemente avanzada es indistinguible de la literatura (en todas sus formas, incluyendo novelas, guiones y otros formatos escriturales de especial interés para importantes industrias del entretenimiento).

Pron vs. Prompt confronta al autor Patricio Pron con la tecnología de los modelos lingüísticos más avanzados en el momento de la investigación que ha sido la base para este proyecto literario. En esencia, la mayor parte del libro nos presenta una serie de relatos que son la respuesta a las propuestas creativas (los prompts) que se han dado a autor y máquina. Corresponde al lector juzgar quién considera que las ha resuelto con más estilo y destreza creativa. Si buscásemos quién junta palabras con relativa coherencia a toda velocidad, podría entonces imponerse el sistema automatizado (asumiendo que no hubiera problemas en la conexión), pero aquí hablamos de otra cosa. Leer los relatos que ha generado el sistema informático no es una experiencia árida ni dura: son textos bien resueltos. No podemos negarle eso. Leer los relatos de Pron nos permite disfrutar de un río de ingenio, estilo, ironía y dominio del arte de contar historias, y contarlas con gusto. Quizá haya quien le dé algún round de la confrontación pugilística que se da en estas páginas al sistema binario (hay gustos para todo), pero podemos afirmar que el autor se ha alzado claramente con la victoria. Esto no va en contra de la experiencia lectora en su conjunto: encontramos en el GPT un cierto tono o incluso algo de estilo, al formar textos solventes, aunque no llegan a brillar.

Es fácil creer que este resultado era predecible. Sin embargo, es legítimo preguntarse si el desenlace hubiera sido otro si se hubiera enfrentado a un narrador mucho más próximo a la esfera del best-seller (o cualquier otra forma de la novela de consumo), y no a quien ha sido alabado y reconocido por su técnica con multitud de premios. ¿Acaso el combate hubiera llegado a los puntos?

En cualquier caso, los lectores podemos leer los relatos de Pron por sí mismos, leerlos en diálogo con los de la inteligencia artificial generativa, o incluso leerlos como resultado de la investigación presentada en la segunda parte del libro. La vertiente académica la firman Guillermo Marco, Julio Gonzalo, María Teresa Mateo Girona y Ramón del Castillo, quienes ya habían presentado sus resultados en el ámbito científico. La inclusión de la traducción al español del artículo científico original contextualiza y define toda la dimensión técnica, e incluso las reglas del combate. Queda en nuestro terreno leer este apartado del libro antes que los relatos o después, en función de nuestro interés por este componente del proyecto… o incluso obviarlo. Porque si algo debe estar claro, es que, ante todo, estamos ante una compilación de relatos de Patricio Pron, lo cual basta por sí mismo para disfrutar con la lectura de este libro; los demás componentes del tomo multiplican la profundidad de la obra, enriquecen la experiencia y nos permiten abordarla desde otros ángulos y niveles, consiguiendo que, según nuestros intereses, funcionen tanto de forma independiente como en todo su conjunto.

Todo lo que sucede en estas páginas evoca las partidas entre Deep Blue y Kaspárov. Si ha de repetirse la historia de la supercomputadora de IBM, quizá no falten tantos años para que haya una sorpresa. En cualquier caso, desde ese punto de inflexión informática de 1996, como sabemos, el ajedrez no ha perdido un ápice de interés, y no lo hará, tampoco, la literatura.