POR GUSTAVO GUERRERO

El debate sobre la edición independiente tiene ya más de dos décadas, pero no parece haberse agotado a pesar de las numerosas y variadas fases por las que ha ido pasando tanto en España como en Hispanoamérica. Su vitalidad, su vigencia, su siempre renovada actualidad responden sin lugar a duda a la diversidad y la importancia de los temas que ha hecho posible plantear, pues, tal como lo señalaba hace unos años en mi libro Paisajes en movimiento: literatura y cambio cultural entre dos siglos (2018), estos no se limitan a lo meramente corporativo o comercial, sino que tocan asuntos tan peliagudos, urgentes y determinantes como la cuestión de la autonomía de la creación literaria, las relaciones entre la literatura y los modos de producción del libro, o la manera como la figura del autor y su obra se insertan en el contexto de nuestra época y nuestras sociedades.

En efecto, aunque el debate surge en los años noventa a la luz de la reconfiguración del mercado editorial suscitada por la aparición de los grandes conglomerados transnacionales en el ámbito hispánico, su proyección tiene desde sus comienzos un mayor alcance. Valga recordar que no tarda en vincularse, por un lado, con la discusión postmoderna sobre la supervivencia de las vanguardias –¿Es la edición independiente el más reciente de sus avatares?– y, por otro, con un creciente interés por el estudio de las industrias culturales y, en particular, de la fábrica de la literatura. Hay que destacar que esta última tendencia, asociada a menudo al giro neo-materialista en las Humanidades, constituye un auténtico signo de nuestros tiempos, ya que marca el final de dos siglos de idealismo que, al separar y jerarquizar texto y libro, impusieron una visión bastante purista y angélica del hecho literario, como si la efectuación material de una obra por vía impresa o digital no fuese un horizonte que pudiera tener alguna incidencia en los procesos de escritura, en la selección de los públicos lectores o en las modalidades de lectura e interpretación.

Afortunadamente, desde fines del siglo XX, el rápido desarrollo de las disciplinas bibliográficas, de la sociología del texto y de la historia del libro, la edición y la lectura han ido cambiando progresivamente el paisaje y han ido abriendo nuevos derroteros para el desarrollo del debate que nos ocupa. Inspirándose en los trabajos de Pierre Bourdieu, los sociólogos han ido construyendo varias síntesis mayores sobre las relaciones entre la literatura y el campo editorial contemporáneo, como puede constatarse leyendo el monumental ensayo de J. B. Thompson, Merchants of culture (2014), mientras que, por su parte, los bibliógrafos e historiadores del libro y la edición han hecho posible la compilación de un importante cuerpo de informaciones, de datos y de análisis que nos permiten acercarnos a la vida material de la literatura dentro y fuera de Occidente, desde las primeras tabletas de arcilla ideadas en Mesopotamia hasta la aparición del libro electrónico, pasando por diferentes soportes, lenguas, culturas, períodos y géneros.

Dentro de la sola área hispánica, por ejemplo, son innumerables los trabajos que se han venido haciendo en el último cuarto de siglo y no sería posible citar aquí ni siquiera una décima parte de ellos; pero no quisiera dejar de mencionar al menos dos hubs de investigación que han desempeñado un rol determinante en el desarrollo del campo: el primero es del proyecto EDI-RED, el portal de editores y editoriales iberoamericanas de los siglos XIX a XXI, una plataforma de humanidades digitales que dirigiera Pura Fernández desde el CSIC en Madrid y que reunió a universitarios de América y España con el objetivo de dibujar un mapa transatlántico de la historia de la edición en nuestra lengua; el segundo es el grupo de la Universidad de la Plata, en Argentina, liderado por José Luis de Diego, al que debemos algunos de los estudios ya indispensables sobre editores independientes y colecciones literarias, además de los números de la revista Orbis Tertius dedicados a cuestiones editoriales y un sinnúmero de congresos y coloquios internacionales sobre edición y el libro en un contexto no solo argentino sino hispanoamericano.

Nuestro pequeño dossier se sitúa en la continuidad de esta corriente y permite hacer un balance sobre el estado de la discusión en torno a la literatura y la independencia editorial hoy. Abrimos con el artículo de Jeffrey Lawrence, «Los terrenos movedizos de la edición independiente hispanoamericana», donde se analiza la evolución y los desafíos de este modelo editorial, con un énfasis especial en el rol histórico de Anagrama. Lawrence nos propone asimismo una rápida perspectiva atlántica sobre la llegada de la edición independiente hispanoamericana a España y el desarrollo paralelo de la edición independiente hispana en Estados Unidos, dos temas que son tratados con detalle en los tres artículos siguientes.

En el primero, «Una aproximación al mundo de la edición independiente en español en EE.UU.», Rosalía Reyes y Carolina Sánchez nos pintan un vasto panorama que da cuenta a la vez de un auge significativo de la literatura en español en Norteamérica y de la formación de una red de editoriales que crean y fomentan comunidades literarias hispanas con escaso o nulo apoyo de políticas públicas, utilizando estrategias como talleres literarios, clubes de lectura y la participación en ferias del libro en ciudades como Nueva York, Chicago y Miami. La desterritorialización, la experiencia migrante y la relectura de historias personales y nacionales son algunos de los temas principales de las obras que se editan y que están dando a conocer, en Estados Unidos e Hispanoamérica, a un buen número de autores emergentes.

De seguido, Io Paula de la Vega y Nora Muñiz analizan en sus artículos respectivamente la reciente llegada de las editoriales independientes argentinas y mexicanas a España. De la Vega explora las trayectorias paralelas de Blatt & Ríos y Sigilo como ejemplo de dos proyectos porteños que han cruzado el Atlántico para repensar la edición y para buscar en la Península un mercado hispanohablante más amplio y estable, sin olvidar la posibilidad de plantear otras formas de leer la literatura hispanoamericana en Europa. Muñiz se centra en el caso de la editorial oaxaqueña Almadía, fundada en 2005 por Guillermo Quijas y que, tras varias tentativas, finalmente logra establecerse en Madrid, en 2022. Almadía, como señala la autora, se destaca por la cuidadosa selección de su catálogo de literatura hispanoamericana, pero también por su capacidad para publicar autores jóvenes tanto de Hispanoamérica como de España, creando así un espacio literario inédito entre las dos orillas de la lengua.

Finalmente, cerramos el dossier con el artículo de Ana Cecilia Calle, «Notas para una nueva independencia», donde se aborda la evolución de la edición independiente en Colombia durante los últimos quince años, destacando los tres problemas principales que enfrenta el sector: el de la liquidez, la distribución y las proyecciones a futuro. La autora, editora independiente con más de una década de experiencia, observa un panorama mutante y en crecimiento, impulsado por procesos individuales, colectivos e institucionales. Además, nos muestra que la consolidación de la edición independiente en Colombia ha sido posible gracias a la combinación de un conjunto de factores bien diversos, como el recambio generacional, la llegada de editoriales extranjeras y la apertura a la experimentación en temáticas y formatos.

Más allá o más acá de las distintas definiciones de la independencia editorial que aquí se manejan –financieras, estéticas, ideológicas–, es nuestra ambición que este dossier les ofrezca a los lectores no solo una visión del estado actual de la edición independiente hispanoamericana en sus contextos nacionales e internacionales, sino una proyección de la misma hacia el porvenir. Porque si algo nos ha aportado el giro material y el desarrollo de los estudios sobre el libro y la edición en lo que va de siglo es la convicción de que los modos de editar y de hacer circular las obras serán coprotagonistas indispensables de las literaturas que vendrán en Hispanoamérica, en España y ahora también en Estados Unidos.