POR ANTONIO RIVERO TARAVILLO
Alcalá de Guadaíra, Parque Centro, Monumento a Luis Cernuda. Fuente: wikicommons.

Poco a poco, la vida de Luis Cernuda (vaso comunicante con su obra) va quedando más iluminada. Uno de los periodos menos conocidos de esta es que el autor de La realidad y el deseo pasó como profesor ayudante en Mount Holyoke College (Massachusetts), acaso por ser una época de transición entre el largo exilio británico y el no menos largo transtierro mexicano. En estas páginas nos vamos a ocupar de informaciones que recientemente han llegado a nosotros y que amplifican lo conocido sobre esta etapa del poeta sevillano.

Ya en el segundo tomo de su biografía (Luis Cernuda. Años de exilio, 1938-1963) dediqué amplio espacio a ella. Habían sido pioneros los trabajos de Eugenio Suárez Galbán y de Luis Gómez Canseco. Los datos aportados por ambos, tomados sobre el terreno, fueron completados por mi propio viaje a Mount Holyoke en 2009, donde también manejé materiales originales. Luego, en 2017 José Teruel publicó su monografía Los años norteamericanos de Luis Cernuda, donde aportaba nuevos datos. Ahora, tras haber revisado exhaustivamente fuentes importantes, que me salieron al paso gracias a un artículo de Paul Cahill, es posible trazar un retrato aún más detallado de Cernuda como poeta maduro, el hombre que se acercaba a los cincuenta años de su edad.

Las mencionadas fuentes a las que me refiero son primordialmente los periódicos universitarios The Mount Holyoke News y el Mount Holyoke Alumnae Quarterly, los catálogos de cursos y directorios publicados por la institución académica aquellos años (1947-1952) y algún otro documento. Lo que a continuación se exponga será, no un resumen ni un estado de la cuestión de lo que conocemos de ese lustro de Nueva Inglaterra (con varias largas ausencias en México y una en Cuba), sino precisamente aquello de lo que no se tenía noticia o solo se conocía de modo parcial: una suerte de adenda a la bibliografía existente. En ello destaca la importancia de Cervantes durante estos años.

El Quarterly de agosto de 1947 indicaba que abandonaban el College la lectora de español Dolores de Feliú y la profesora ayudante Nellie Sánchez para seguir sus carreras en otros lugares, y se anunciaba la llegada de Cernuda, de quien se daba alguna información a modo de sucinto currículum y se añadía: «El señor Cernuda, un poeta lírico bien conocido, ha publicado varias colecciones de verso, así como un libro de ensayos de crítica literaria».

Poco después de su llegada, Cernuda destacó como cervantista. En The Harvard Crimson se publicaba en octubre que una pléyade de especialistas acudiría a Cambridge (Massachusetts) para una celebración de Cervantes en su cuarto centenario organizada por el Modern Language Center, que por su cuenta y riesgo la definía como «la más completa y de más amplio interés de los muchos programas conmemorativos que tendrán lugar por todo el país. Tal vez no sea exagerado afirmar que el programa de Harvard no tiene rival en ningún otro de Europa, incluida España».

Cernuda habló en español. Fueron doce las conferencias. Además de él y W. H. Auden (que cerró el ciclo el 4 de diciembre con «The ironic hero») participaron el novelista Ralph Bates, Joaquín Casalduero sobre el Persiles, el musicólogo Adolfo Salazar sobre las películas españolas ambientadas en época de Cervantes y el profesor Harry Levin sobre Cervantes y Melville. En Harvard conoció a Amado Alonso, profesor allí, y a Claudio Guillén, hijo del autor de Cántico, con quien mantenía correspondencia. Por mediación de Alonso le llegó la invitación a ser profesor en Harvard el curso 1948-1949, aunque esto no fructificó.

El Quarterly de febrero de 1948 informaba de la conferencia en Harvard, que había versado sobre «Cervantes, the poet» (la conferencia, reelaborada, sería el artículo «Cervantes, poeta», pieza de 1962 en la que confesó no estar tan seguro «sobre las facultades poéticas» de Cervantes como cuando habló en Harvard). Páginas más adelante se incluía la famosa imagen de Cernuda con la alumna Bernice R. Matlowsky, cuyo pie de foto vuelve sobre el tema cervantino: «Mr. Cernuda, newly come to Mount Holyoke, is an authority on Cervantes». ¿Qué había escrito hasta esa fecha sobre el autor del Quijote? Un relativamente extenso ensayo (el más largo de todos los suyos) «Cervantes» de 1940 (originalmente «Visita a don Quijote»), revisado y publicado en 1943 en el Bulletin of Spanish Studies de Liverpool.

En mayo del 48, el mismo Quarterly publicaba: «En noviembre el señor Cernuda dio una conferencia en el College sobre Cervantes y su poesía, en relación con la efeméride del cuarto centenario del nacimiento del famoso autor español» (la conferencia fue el 24 de noviembre). El número de agosto anunció que De Albornoz y Cernuda se hallaban ese verano en la Spanish School de Middlesbury College. Los cursos del sevillano eran uno sobre Poesía española moderna y contemporánea, y otro sobre el Ensayo en la literatura española moderna. Además se dice que Como quien espera el alba fue publicada durante el invierno en Buenos Aires y que Dámaso Alonso, que esa primavera había sido profesor visitante en Yale, dio en junio una interesante conferencia sobre «La musa de Garcilaso». Acudieron a Mount Holyoke miembros del departamento de Español en Smith College. Recuérdese que este 1948 fue el desencuentro de Cernuda con su compañero de generación, manifestado en su «Carta abierta a Dámaso Alonso», fechada el 9 de septiembre.

En el Catalog de 1948-1949 se ve que De Albornoz y Cernuda impartían los cursos sobre Cervantes y el Quijote y el teatro clásico español (clases, lecturas de textos y exposiciones orales y escritas) y sobre el Medievo y el Renacimiento y el Siglo de Oro. También los miembros del Departamento estaban al frente de un «Seminario de literatura española e hispanoamericana». Las clases del Departamento (en el que estaban la profesora Ruth Sedgwick y, primero como ayudante y luego ascendida, Concha de Albornoz) se impartían en nuestro idioma salvo las del curso dedicado a las novelas de Cervantes, que se realizaban en inglés. Y Cernuda era el encargado de este curso, que en el primer semestre se ocupaba del Quijote y en el segundo de La Galatea, Novelas ejemplares y Trabajos de Persiles y Sigismunda. Como lema o propósito del curso se fijaba «La importancia de Cervantes en la historia de la novela».

También daba el sevillano un curso sobre teatro español (igualmente impartido en inglés). La distribución era la siguiente: el primer semestre, «la dramaturgia clásica, de Lope de Vega a Calderón. Sus valores religiosos, políticos y estéticos». El segundo trimestre se dedicaba a «la dramaturgia moderna, de Benavente a García Lorca». Había además cursos sobre Cervantes y el teatro, que impartían Concha de Albornoz y Cernuda (consistentes en clases, lecturas de textos y exposiciones orales y escritas).

Además se impartía un curso de literatura española de la Edad Media y del Renacimiento y otro sobre literatura española del Siglo de Oro. Ambos corrían por cuenta de Cernuda y De Albornoz. Sedgwick ofrecía por su parte una panorámica de la literatura hispanoamericana. Finalmente había un curso de redacción de prosa en español (repaso de gramática, traducción y redacción libre), atendido, sin especificar, por «miembros del Departamento».

La mayoría de la materia impartida era, en los niveles elemental e intermedio, de carácter lingüístico y sobre cultura española e hispanoamericana. La daban, sin especificar, miembros del Departamento (suponemos que Cernuda entre ellos). También había un curso de literatura española (por miembros del Departamento). Consistía en conferencias, discusiones, e informes orales y escritos. «El curso está concebido para desarrollar la capacidad crítica y la apreciación de los valores literarios», se indicaba. Se leían obras de la literatura española.

Para su desgracia, hombre tan poco dotado para las habilidades sociales, también tuvo Cernuda que trascender el pequeño Departamento: el curso 1949-1950 sabemos que formó parte del Board of Advisers del College junto a una veintena de otros miembros. El Quarterly de mayo de 1950 señalaba que «en la reunión de marzo del Spanish Club Luis Cernuda mostró algunas imágenes y fotografías de España». Y un poco más adelante, «los días 27 y 30 de marzo el Departamento colaboró con el Laboratory Theatre en la presentación del entretenido entremés La cueva de Salamanca, de Miguel de Cervantes. Las siete alumnas del reparto fueron dirigidas por el señor Cernuda». Coincidió este interés dramático cernudiano, hasta cierto punto impuesto por su labor docente, con la finalización de su traducción de Troilo y Crésida, de Shakespeare, comenzada en Inglaterra.

Alberto Castilla, hombre de teatro y profesor después de Cernuda en Mount Holyoke, recogió en su edición de los Entremeses de Cervantes (1997) tres fotos del montaje y una de la hoja anunciadora, igualmente despojada de cualquier adorno. Por este último sabemos que, actividad enmarcada en el Mes Internacional del Teatro, La cueva de Salamanca se representó junto con las también obras en un acto Der Tor und der Tod de Von Hofmannsthal y La giara de Pirandello. Hubo cuatro representaciones de esta obra (ya llevada a las tablas por La Barraca de García Lorca en 1933): dos en los idiomas originales (días 27 y 30) y dos en inglés (días 29 y 31). Castilla obtuvo el testimonio de Joaquina Navarro, hija de Tomás Navarro Tomás y profesora del cercano Smith College: «La puesta en escena de Cernuda destacó por su eficacia y delicada estilización. El director evitó un uso excesivo de movimiento y pantomimas para atender al aspecto fonético, concentrándose, especialmente, en la dicción». Lo cual concuerda, y mucho, con su condición de poeta. Como crítico jamás escribió una línea sobre el entremés.

También hubo de involucrarse en el Laboratory Theatre en 1950, abriendo la primera sesión de la temporada con una charla acerca del trasfondo y las obras de Federico García Lorca, con motivo de que Bodas de sangre se representaría aquel otoño. El periódico del colegio destacaba que Cernuda había sido amigo personal de Lorca, y como tal trazó un retrato del hombre al que tan bien conoció. No se menciona su magnífica «Elegía (F.G.L.)» de Las nubes, pero sí que Cernuda habló de las premoniciones de Lorca, asesinado en 1936, acerca de su propia muerte, «premoniciones que se reflejaron en el tratamiento que dio al tema de la muerte en la mayoría de sus obras. El tratamiento de este tema en Bodas de sangre mezcla poesía y drama para producir una experiencia extraordinaria». La obra se representó los días 28 y 30 de noviembre de 1950 en el llamado playhouse del College, un teatro perfectamente dotado y con un aforo de 133 butacas.

En el calendario de actividades para la segunda quincena de marzo de 1951 vemos que el 20 de marzo hubo reunión del Spanish Club (una organización estudiantil) en la que Cernuda comentó fotografías de ciudades y monumentos de España en la New York Room (precisamente el salón de actos en el que en 1974 se realizaría un simposio en su memoria en el que participaron entre otros Concha Zardoya y Philip Silver).

Cernuda se quejó a Salinas de su hartazgo de Mount Holyoke alguna vez por carta, y en persona cuando este dio una conferencia allí el 18 de abril de 1951. Ahora hemos sabido que la conferencia tenía el título «Misterios de un romance (El infante Arnaldos)». Mount Holyoke News señaló en su edición de junio que un hito del curso para el Departamento de Español «fue la visita de Salinas, un poeta español procedente de la Johns Hopkins University, que ofreció una conferencia sobre una balada española del siglo XV». Tras alguna otra información sobre el Departamento, se anunciaba que el curso siguiente Cernuda gozaría de un permiso que emplearía para ir a México, «donde trabajará en un libro acerca de sus impresiones de ese país», obviamente el futuro Variaciones sobre tema mexicano.

En febrero de 1952 el Quarterly anunciaba: «el señor Cernuda, con permiso de ausencia durante el primer semestre, recientemente ha abandonado México por La Habana, donde dio una serie de conferencias sobre asuntos literarios, en la Universidad de Cuba, el Ministerio de Educación y el Lyceum Club». En mayo daba noticia de una charla de Cernuda sobre México ilustrada con diapositivas prestadas por Sedgwick. Curioso este cambio, pasar de enseñar fotos de España a hacerlo de otras del país que fue la Nueva España.

Tras haber residido desde su llegada en Peterson Lodge, el directorio de Mount Holyoke de 1952-1953 da como lugar de residencia de Cernuda el 2 de Burnett Av en South Hadley. Nada se sabía de esto. Se trataba de una casa de madera de dos plantas y ático, una construcción de madera, de 1920, con tejado de dos aguas. Ningún otro profesor figura con ese domicilio en el directorio, por lo que a priori se podría suponer que Cernuda viviera solo. Sin embargo, es una casa de cinco dormitorios. Se deduce de esto que el poeta tendría seguramente alquilado un cuarto.

Cernuda ya estaba a punto de instalarse definitivamente en México, donde había pasado vacaciones y temporadas en los años anteriores. El Quarterly de noviembre de 1952 indica que «el señor Cernuda estuvo en México todo el verano. Su nuevo libro sobre este país aparecerá este otoño en la Ciudad de México». El primer número de 1953 (dando mal la fecha de incorporación de Cernuda a Mount Holyoke) anunciaba: «El señor Luis Cernuda, profesor ayudante en MHC desde 1946, renunció a su puesto y cambió su residencia a la Ciudad de México el pasado mes de noviembre. Su libro sobre ese país, ahora en prensa, aparecerá pronto». Lo hizo, según el pie de imprenta, el 31 de diciembre de 1952.