Albert Pijuan
El Gran Reemplazo
Sexto Piso
323 páginas
POR DAVID MANJÓN

«Si me gustan las canciones de amor / y me gustan esos raros peinados nuevos / ya no quiero criticar / solo quiero ser un enfermero». Francisco Casavella escribió que en el infierno hay un lugar reservado para quienes empiezan sus artículos con una cita pero esta de la canción «Raros peinados nuevos» del músico argentino Charly García, incluida en su álbum Piano Bar (1984), viene al pelo. El back-combing mod, el tupé rockabilly, el afro setentero, las rastas, la cresta punk, la media melena grunge, el rapado skin, la barba hípster, el mullet… por no hablar de las pelucas, de los peluquines y del turismo de injerto capilar a Turquía: los peinados y cortes de pelo, junto al vestir, contribuyen como expresiones culturales de primer orden a la construcción de identidades. En Historia del pelo (2010), por ejemplo, Alan Pauls se aproximó a la dictadura argentina. Tiene algo espectral el cabello y lo tiene la confianza depositada en los barberos y peluqueros, como el de la novela de fantasmas El último día de la vida anterior (2023) de Andrés Barba. Las sucesivas etapas de las carreras de artistas como The Beatles o David Bowie pueden catalogarse de la mano de sus respectivos cambios de imagen. También la filmografía del actor californiano Nicolas Kim Coppola —sobrino de Francis Ford Coppola, primo de Sofía Coppola—, más conocido como Nicolas Cage, cuyos peinados constituyen el objeto de estudio —la obsesión— de los artículos académicos de títulos hilarantes firmados por un tal Dino de Laurentiis Júnior en la novela El Gran Reemplazo (Sexto Piso) de Albert Pijuan (Calafell, 1985), traducida del catalán —La Gran Substitució— por Rubén Martín Giráldez.

Por si la premisa del primero de esos artículos, que opera como puerta de entrada a la novela, no fuera ya lo bastante disparatada, el relato que le sigue —estructurado en torno a dos ingresos del narrador en una exclusiva y kafkiana clínica croata de cirugía plástica, bajo la asistencia del doctor serbiobosnio Radovan Karadžić, y a las conversaciones de aquel con su vecino de la cama de al lado, nada menos que Den Harrow, uno de los principales impulsores del Italo Disco— deriva en una demencial sucesión de dualidades —el propio proyecto de Den Harrow, pocos años antes del debut del dúo fake Milli Vanilli, estaba formado, en realidad, por la asociación del rostro de Stefano Zandri con las voces de Tom Hooker—; pruebas de paternidad con pelo como material genético; hermanos gemelos —los guionistas trasunto de Charlie Kaufman interpretados por Nicolas Cage en Adaptation / El ladrón de orquídeas (2002) de Spike Jonze—; sectas, suplantadores, plagiadores y personajes con alias; actores y actrices que asimilan de forma malsana sucesivas personalidades, dobles de acción para esos actores y actrices, imitadores… «El imitador siempre se encuentra en una posición inferior al imitado», se afirma a propósito de la evocación de Elvis Presley llevada a cabo por Cage entre otras películas en Corazón salvaje (1990) de David Lynch. La construcción del yo en el mundo analógico y, claro, en el virtual y en las llamadas redes sociales es, por tanto, el tema común de tan descabellada —nunca mejor dicho— propuesta novelesca. No en vano, Nicolas Cage coprotagoniza junto a John Travolta la película Face / Off (1997) de John Woo, retitulada en español Cara a cara y Contracara, y en la que un agente del FBI y un terrorista se someten a un trasplante de rostro.

El ingenio, originalidad y sentido del humor de Albert Pijuan así como su virtuosa desenvoltura narrativa ya quedaron demostrados en su anterior novela Tsunami (2020), traducida como La gran ola una vez más por Martín Giráldez y con la que obtuvo, entre otros, los premios Nacional de la Crítica de narrativa, Finestres y Ciudad de Tarragona. Aquel texto, una corriente con apenas puntos en torno a una familia propietaria de un imperio de resorts hoteleros por todo el mundo, narra en fondo y forma una catástrofe natural en la estela de Tifón (1902) de Joseph Conrad o Huracán en Jamaica (1929) de Richard Hughes. El virtuosismo, la mirada cómica y la vocación de dotar a la novela del mismo ritmo delirante que el del mundo delirante que refleja permanecen en El Gran Reemplazo. Sin embargo, la febril espiral de extravagantes referencias en tropel resulta tan desmesurada —uncaged, se diría en el propio libro— que con frecuencia suspenderá el interés del lector menos familiarizado con el posmodernismo maximalista a lo Thomas Pynchon. Aquello de excelente pero not my cup of tea.