Horacio Castellanos Moya
Tirana memoria
Random House
315 páginas
POR CLAUDIA APABLAZA

Así como en El asco (1997) Horacio Castellanos Moya se lanza en un breve y tempestuoso monólogo, una narrativa convulsa en contra de la sociedad salvadoreña, ese ejercicio estilístico y rabioso en que ha sido categorizado como el «Thomas Bernhard en El Salvador», hoy en Tirana memoria (2008; 2024) vuelve sobre el mismo territorio, eje de su desencanto, pero en forma de novela de largo aliento, utilizando los recursos literarios del texto distendido, haciendo gala sagaz de los elementos propios y complejos de este artificio, los recursos de la gran novela totalitaria, «la novela estructuralmente ambiciosa», la «novela-novela» como nos dice Tania Padilla al referirse a las características de este género, además de utilizar los recursos literarios de la novela de corte histórico que, guiado por los elementos de la ficción, desarrolla personajes y acontecimientos propios de un momento particular y sus problemáticas.

La novela Tirana memoria, publicada originalmente en 2008, pone al servicio de la ficción los acontecimientos y las hazañas políticas del gobierno del dictador y militar salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez y la manera en que la población se organiza para derrocarlo en los sucesos álgidos acaecidos en 1944. Esto último, de la mano de dos formas narrativas que se complementan: por un lado, un diario de corte íntimo, «El diario de Haydée»; y por otro lado, el texto construido en base al diálogo de dos prófugos de la resistencia, Clemen y Jimmy, «Los prófugos».

Al interior del mencionado diario, Haydée, mujer de la época, aparece como la voz testigo de los acontecimientos, desde los inicios de la revuelta al encarcelamiento de los opositores, los civiles subversivos, entre ellos su marido Pericles Aragón, periodista y crítico del gobierno de Hernández Martínez; la persecución de los prófugos, entre ellos su hijo Clemen, manifestante acérrimo y opuesto a la dictadura; la aplicación de la ley marcial, las negociaciones frustradas con el «brujo nazi», la caída y huida de los militares golpistas, el asilo y el exilio, el levantamiento de la población, la huelga y la caída del dictador. Y segundo, las dificultades íntimas a las que Haydée se enfrenta en este escenario adverso, es decir, entre las rendijas de este diario se cuela, mínimamente, esa Haydée introspectiva: «Escribo este diario para paliar mi soledad»; «Pasé el resto de la mañana preparando un arroz con pollo y una ensalada de remolacha».

Si bien Pericles, el marido, es el escritor, el poeta, el intelectual e ideólogo, el sujeto público incendiario y agitador, la mujer, Haydée, en una narrativa en primera persona, es la que porta el relato de todo este acontecer, utilizando el recurso del diario, tan propio de las mujeres durante el siglo XIX y XX, sobre todo en su primera mitad, donde prevalecen los géneros autobiográficos, las memorias, los diarios y los libros epistolares, que según las ideas de Landeros Tiznado y Ulloa Inostroza, era la forma que tenían las mujeres de participar del campo político y cultural, en el espacio público, frente a la negativa tajante de los varones en dejar de que eso ocurra. 

Este tipo de escritura y este tipo de recurso ficcionado ayuda al quiebre de los cánones de subordinación y silenciamiento de las mujeres en el acontecer político, cultural y social, también del estereotipo de la mujer o sujeto femenino decimonónico. Así, el «diario de Haydée» también se convierte en un arma de lucha y una forma de participar, una voz en off y de carácter subversivo que va articulándose desde el diario del hogar a la participación pública: la organización de comunicados, huelgas y comités (Comité de Familiares de Presos Políticos) con otras mujeres en contra el orden dominante y en contra también del general. «Doña Chayito dijo que debíamos poner manos a la obra para redactar un comunicado en el que exigiéramos una amnistía general y una inmediata puesta en libertad de los presos políticos».

En Tirana memoria, Horacio Castellanos Moya ficciona el recurso del diario de una mujer en su tenaz anonimato, reconstruye los sucesos históricos que vivencia, siendo sin duda la portadora de la historia de otras miles de mujeres que estuvieron detrás no solo de la subversión y en contra de esta dictadura, sino de todas las dictaduras en Latinoamérica, relatos que toman la forma de lo íntimo, y que de una u otra forma logran salir a dar la lucha en contra de los regímenes totalitarios.