
Natalia García Freire
La máquina de hacer pájaros
Páginas de espuma
107 páginas
Al iniciarse el siglo XXI existía entre los lectores una acusada inquietud sobre el futuro del cuento en español: la posibilidad de que un texto como el decálogo de Quiroga y sus continuas secuelas (algunas muy sesudas, otras humorísticas o irónicas) hubiesen sobresaturado el género con preceptos que lo encorsetaban dentro de límites demasiado rígidos.
Se producía así una curiosa tensión; el cuento gozaba de la libertad que le concedía su discreto espacio en un mercado controlado por la novela; pero la continua producción de normas sobre su construcción específica (normas además ampliamente divulgadas en los talleres literarios) podrían coartar sus desvíos creativos hasta generar narraciones gélidamente perfectas y desarrolladas en series rutinarias.
Los libros aparecidos en ese tiempo han desmentido estos temores. Las obras de Eloy Tizón, Javier Sáez de Ibarra, José Balza, Cristina Fernández Cubas o Hipólito G. Navarro, muestran las posibilidades de un tipo de narración que sabe reconfigurarse situándose en caminos muy diferentes a los contenidos en las normas planteadas por Quiroga en el remoto 1927.
Del mismo modo, excelentes títulos recientes confirman la vitalidad febril y renovada de la narración breve: La composición de la sal de Magela Baudoin, Trampa jaula de Liliana Lara, El estado natural de las cosas de Alejandro Morellón, La claridad de Marcelo Luján, Tierra fresca de su tumba de Giovanna Rivero, Los terneros de Rodrigo Blanco Calderón, Las voladoras de Mónica Ojeda, Geografías de la oscuridad de Katya Adaui o Mientras estamos muertos de José Ovejero, son gozosas, inolvidables experiencias, en las que lo real es reinventado desde la fulguración de pocas páginas habitadas por lo impredecible y lo perturbador.
La máquina de hacer pájaros de la autora ecuatoriana Natalia García Freire merece formar parte de este selecto grupo. Once textos caracterizados por una capacidad lírica notable, una fuerza estilística conmovedora que aviva la narración y la convierte en una fuerza ficcional que se expande, se escurre y se comprime.
Hay en todo el conjunto un encantamiento de la prosa donde los humanos, los animales, los frutos y las palabras son parte de la discursividad perenne con que se manifiesta la realidad. Cada texto es un pequeño terremoto, algo que viene anunciado en el cuento que abre el volumen cuando se afirma: «La escritora no recuerda nada. Es el lenguaje el que habla», por lo que asistimos con gratitud y asombro a narraciones en las que el cosmos entero palpita, vive, narra su historia y narra la historia que lo envuelve.
Clima mítico que además incorpora con naturalidad y virtuosismo las referencias al universo de la cultura pop, por lo que el efecto de totalidad resulta avasallante. Lo inmediato es mágico, es materia hinchada de vida, y eso abarca desde el paisaje, los fantasmas, los cuerpos, hasta las apariciones de personajes populares de la televisión.
Lo fantástico sucede de manera desbocada, impredecible, pero se entrelaza con la cotidianeidad realista, de tal modo que una fiesta familiar se transforma en la llegada del fin del mundo y la verosimilitud de esa transición es perfecta. Todo existe para asomar narraciones, para padecerlas, en un ambiente en el que se sucede el atisbo de la violencia familiar, los cuerpos rotos, los apocalipsis grandes y pequeños.
Varios son los cuentos excelentes de este volumen, pero resulta imposible no resaltar un texto como La máscara del oso en el que se utiliza el recordado recurso de Carpentier en el Viaje a la semilla consistente en jugar a la inversión del tiempo humano. Pero en este caso, el cuento de García Freire supera al modelo carpenteriano pues no se trata de una estrategia lúdica, sino de un efecto aterrador generado por la contradicción de que un tema simbólico como el acto de matar al padre se escenifique a través del entierro de un niño.
Maravilloso libro de una autora que consolida la idea de que es necesario leer su propuesta narrativa, a la vez que pone el foco de nuevo sobre la literatura ecuatoriana, literatura que cada vez nos prodiga mayores y consolidades sorpresas.
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