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Por los tiempos de Clemente Colling: habitar el misterio

«Y todo llevándome a una especie de cuarto oscuro donde se mezclan los tiempos de Colling y los de mi propia infancia en el almacén de antigüedades de mis padres donde todo era una cosa y la contraria: un santo y el demonio, la fotografía vieja de una familia feliz y luego aterradora, una lámpara antigua y la amenaza de todas las sombras. Felisberto Hernández activa en el lector el mecanismo de la memoria, de la imaginación, del sueño: abre un agujerito en la realidad y nos invita a esfumarnos»

POR NATALIA GARCÍA FREIRE
No sé bien por dónde entrar en la historia de Colling, escribo, parafraseando a Felisberto Hernández en el inicio de este…