Pello Otxoteko
Una metáfora de la mar
Pre-textos Valencia, 2022
204 páginas
POR JON KORTAZAR

Para entender bien este libro de Pello Otxoteko (Irún, 1970) habría que referirse, aunque sea de pasada, al sistema literario vasco donde la poesía ocupa un lugar menor, tras la desaparición de los grandes poetas antifranquistas y los poetas idealistas que con su fallecimiento formaron una brecha en los primeros años del siglo XX (2001-2005) entre sus figuras y la obra de los poetas que vinieron tras ellos y que no mantuvieron el mismo capital simbólico. Además el sistema literario ha derivado hacia una preeminencia de la prosa narrativa más acorde con los gustos de consumo de los lectores.

En esa contracción estructural del género llama la atención la continuidad de un grupo de poetas, Felipe Juaristi, Aritz Gorrotxategi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoeko, el autor del libro que comentamos. Se definen a sí mismos como «Poetas del pensamiento», crean con referencias a la filosofía y a la experiencia vital, y su último proyecto ha consistido en poner en marcha una editorial, Balea Zuria/ La Ballena Blanca, dedicada a la publicación de poesía, que se ha convertido en una plataforma de descubrimiento de nueva voces, pronto fichadas por editoriales más poderosas, lo que habla del riesgo que ha aceptado el grupo.

El libro de Pello Otxoteko puede considerarse fruto de esas dos concepciones que definen el día a día del grupo, es decir, riesgo y coherencia dentro de una estética de rigor conceptual.

Sediento de mar es la versión en español de Itsas Bizimina (2019), título original que remite a la experiencia del mar. Fue galardonado con el Premio de la Crítica y el Premio Lauaxeta de la Diputación de Bizkaia, el más importante para el género de la poesía en el sistema literario vasco. Este volumen recoge en una edición preciosa y precisa el original en euskera y la traducción al castellano.

El libro se divide en dos partes que el poeta ha titulado «Deshaciendo la bruma» y «Luz de hilo», división que marca una sutil diferencia en la estructura del significado. La primera parte se pregunta por la validez de la mirada sobre la realidad, como si una especial pregunta platónica interpelara al poeta: «Este mundo no es real/ si no es bajo el prisma del pensamiento» (33), mientras que en la segunda parte, bajo un imaginario que remite al mar y a su entorno, el yo del poeta se acerca, sin lograr aprehenderlo del todo, al ser de la belleza: «Cuál era el destino del hombre:/ ver sombras en el fondo de cada verdad» (145).

Pero una concepción unitaria acompaña al lector en su lectura. Pello Otxoteko ha concebido una obra celular en torno a la vivencia, más que a la noción, de mar, y lo ha convertido en una alegoría de la vida. La creación de un mundo conceptual y vivencial representa el punto de partida de una obra, que es capaz de crear una estructura que construye una bóveda en torno a una percepción, y desde ella desarrolla los nervios en los que van a concretarse los poemas.

El libro se dispone en tres hilos significativos: la experiencia personal que se muestra en los poemas cortos del libro; la referencia a autores literarios que recrean la visión de sentido del autor: Kafka, Hamlet como sombra de Shakespeare, nombres propios entreverados con una serie de citas que configuran un mapa de las emociones; y la metáfora del mar, como un paraguas protector de la última imagen sobre todas las cosas, desde la primera mención a Ismael y a la ballena, que ha cambiado la percepción de la mirada.

El yo del poeta vincula el sentido de la obra al acercamiento sensitivo e intelectual a las vivencias del ser y la perfección, a la verdad y a la belleza, en una serie de textos que se acercan de forma vibrante a los aforismos: «En el reflejo de los espejos/ el crepúsculo es más lento, y el olvido, tanto más rápido» (135). Los poemas vinculados a los escritores recrean formas y estilos que recogen los ecos literarios de las obras de estos autores admirados, como en el caso del poema «Chair» (109). La potencia creativa del autor queda patente en los poemas de largo recorrido donde plantea las cuestiones de fondo que preocupan a una persona que trabaja con los grandes temas de la existencia como la belleza de la vida en «Una mañana asomado a la ventana» (23), que dialoga con «El falso arte de los ojos» (27), o en «Instante mágico» (67) que contrasta con «Los golpes de odio de Dios» (123), porque vive en el balanceo entre la esperanza y el silencio, entre la muerte y «las bellezas de la vida» (171).