El viajero de Praga: treinta años de errancia
«Que un médico procedente de Praga y que va dando vueltas (o, mejor, tumbos) por el mundo se llame Josef K. implica algo tan transparente que, por respeto al lector, no desarrollaré, pero sí es necesario explicar que el tinte general de la narración, sin ser exactamente kafkiano ni en el estilo ni en el argumento, sí trae esa deliberada indeterminación, un montón de preguntas implícitas que no se resuelven. ¿Quién es Kronz?, ¿por qué salió de su país?, ¿qué es lo que le mueve?, ¿a dónde va?»
POR JUAN MARQUÉS
En los veinticinco años que llevo leyendo de un modo más o menos «profesional» y autorizado…