En Londres, capital del mundo y de Gran Bretaña, primera potencia mundial, dos puñados de hombres de letras y de ciencia –españoles unos, hispanoamericanos otros–, unidos por las ideas liberales de la época y por el hecho de tener a Fernando vii como feroz enemigo común, realizaron en diez años (1823-1833) una doble tarea: por una parte, consolidaron los vínculos identitarios que compartían entre ellos y, por otra, con las informaciones bibliográficas contenidas en las revistas que publicaban, con los catecismos y con las obras doctrinales destinadas a ofrecer modelos de instituciones, contribuyeron a crear estados sustentables y no fallidos, dicho sea con terminología actual.

¿Será entonces aventurado afirmar que Londres, en una década extraordinaria, fue la capital originaria del hispanoamericanismo y que los hombres de letras de habla española que allí se encontraron fueron los primeros hispanoamericanistas?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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