El presente artículo es una versión abreviada del posfacio a la edición francesa de dibaxu (Trad. de Jacques Aubergy, L’atinoir, Marsella, 2026).
Cuando en 1994 se publicó dibaxu en Argentina, hacía un lustro que Juan Gelman vivía en Ciudad de México, donde había decidido radicarse y dejar atrás un largo exilio de trece años. Con su título en minúsculas, dibaxu era un librito a la rústica, de apenas 65 páginas, con 29 poemas en judeoespañol, traducidos (o reescritos) al castellano moderno.
Gelman, de origen judío, hijo de inmigrantes ucranianos hablantes de yidis y ruso, había comenzado a escribir dibaxu en París, y en un viaje en tren a Ginebra, en agosto de 1983. Escribir en la lengua de los descendientes de la comunidad sefardí expulsada en 1492 era emplear una lengua ya en declive tras el exterminio de sus hablantes durante la Shoá. El caso distaba de ser corriente.
Al libro lo encabezaban una dedicatoria y un comentario (o escolio), que han sido siempre auténticos puntos de partida para estudiar la génesis de una obra insólita en la literatura hispanoamericana del siglo XX. De un tiempo a esta parte las fuentes de investigación se han ampliado. La Biblioteca de la Universidad de Princeton, que conserva el archivo personal de Gelman, ha adquirido una serie de documentos relativos a la composición de dibaxu y otros que guardan especial relación con ambos textos liminares.
La dedicatoria de dibaxu está dirigida a Aurora Bernárdez, una de las principales traductoras argentinas, que tuvo a su cuidado obras de Salinger, Faulkner, Calvino, Bradbury, Sartre, Nabokov… y varias que se le atribuyen como traductor a Julio Cortázar, de quien fue su primera esposa y su lectora crítica más apreciada. La amistad que entabló con Gelman se inició en los años 80, cuando ambos oficiaban como traductores para la ONU y frecuentaban la Biblioteca de la Unesco en París.
En la dedicatoria de dibaxu, Gelman le reconocía a Aurora Bernárdez el haberlo introducido en la poesía de Clarisse Nicoïdski, novelista franco-serbia nacida en Lyon en 1938, que fue considerada por Haïm Vidal Sephiha como la última poeta judeoespañola. Según explicó Nicöidski, hija de sefardíes emigrados de Sarajevo, con la muerte de su madre sintió que perdía definitivamente la lengua de su infancia, y con ella el amor, las risas, las íntimas complicidades. Resolvió entonces componer un poema en spaniol muestru por cada novela suya en francés, con el deseo de que esas palabras fueran un kadish en memoria de su madre. Diecinueve poemas de su libro inédito Caminus di palavras aparecieron en Poesía. Revista ilustrada de información poética (marzo 1981), que Aurora Bernárdez años después fotocopió y entregó a Gelman. El artículo incluía también una nota del profesor Iacob Hassán, con un breve glosario final que Gelman reproduciría parcialmente en algunos originales preparatorios, hasta que en 1992 optó por traducir dibaxu al castellano. No fue esta la única mudanza. La dedicatoria tuvo por antecedente un poema:
con Clarisse Nicoïdski
a Aurora, de los dos
hay treinta millones de pájaros que vuelan/
atados al cielo por un hilito/
estu es solu para ti para mí
no lis diziremus nada a ningunu
el hilito no se ve de día/
tampoco se ve de noche/
mus vamus a ditiner bien quietus
comu si no si pasava nada
¿y quén va ver il ilutu?/
¿il ilitu timblando in mi sangri?
¿y quén va ver mi manu tu manu mandarsi un bezu
qui ni la boca veyi?
y quén va sintir la loca mudez di muestru amor?/
¿páxaru qui si dispartó y vola?/
¿ondi stá il páxarú?/
un páxaru puedi ser il ilitu/
y puedi ser il páxaru/
il curasón dil vienti/
no tengas miedo al vienti/
no hay vienti/
París/5-8-83
Por su fecha, se trata del primer texto escrito de la serie. Entre los versos en cursiva, tomados del poema XIV de Caminus di palavras, Gelman escribe en castellano y una vez traspuesto el umbral, sin miedo al vienti, en judeoespañol. Representa asimismo un puente perdido entre dibaxu y Com/posiciones, otro trabajo paralelo, iniciado también en agosto de 1983.
Pieza precursora, intersticial entre dos series, con Clarisse Nicoïdski remite a una «com/posición» en el sentido que definió su autor: «llamo com/posiciones a los poemas que siguen porque los he com/puesto, es decir, puse cosas de mí en los textos que grandes poetas escribieron». Los procedimientos de ambos trabajos quedan expuestos: la reescritura de un fragmento textual de otra autoría, la reescritura de una lengua.
Lengua del secreto, del susto, de la vergüenza, sin nobleza, sin gramática, sin literatura, según Nicoïdski. «Tan primordial», según Gelman, que así lo expresa en una carta que le dirige:
París, 24 de octubre de 1983
mme. clarisse nicoïdski:
permítame escribirle en español, el de castilla, el de argentina, donde alguna vez nací. difícilmente podrá usted conocer el país de mi alegría al hablar con usted: por eso la volví a llamar y le ruego me perdone esa molestia.
aurora bernárdez (hermana de un conocido poeta argentino y primera mujer de julio cortázar, que vive en parís) me trajo hace meses los poemas de usted que publicó una revista española. son poemas –anunciaban– del libro “caminus di palavras”. allí se me produjo un encuentro extraordinario.
claro que para explicarle eso necesitaría hablarle de mí y eso me cuesta. puedo decirle que me sentí hermano de su desesperación –tal vez por razones diferentes–, pero me alucinó su lengua, tan primordial. tengo 53 años y he leído no poca poesía en mi vida pero la suya, sí, me alucinó.
me empujó a escribir en ladino, a mí, que nada tengo que ver con esa cultura. pero esa lengua –creo– me permitió volver a un antiguo candor –creo–, el de la infancia, como a usted misma –creo– le permitió volver. además, los poemas que escribí, y que aquí le envío, también cristalizan un sentimiento de libros míos anteriores (“citas y comentarios”, sobre todo), una búsqueda capaz de restituir a la palabra su ambigüedad primera –es decir, su riqueza–, en que el sentido propio de la palabra, sea el mismo que su sentido figurado, en que todos los casamientos del sonido y de la imagen sean posibles, en que la palabra pueda revelar el mundo en su verdad, su pureza, su claridad inmutable, como quería kafka. dicho de otra manera: eso mismo que usted logra en sus poemas. mi resultado es pobre y si le pido que los corrija, me refiero a la grafía que debieran tener, en algún caso a la sintaxis. como usted, creo que no se puede corregir el poema, menos los sentimientos, que son incorregibles.
pero, además de esas deficiencias, yo debo haber cometido errores en una lengua que no conozco ni domino. hágamelo saber, si tiene tiempo y el deseo de hacerlo. y sobre todo, le pido que perdone mi atrevimiento, mi osadía. si la molesto, es porque siempre creí que todo se le puede pedir a la belleza.
Juan Gelman
4 rue Edgar Poë
75019 Paris
Esta breve semblanza de dibaxu, obra armada a partir de otra que fue su modelo, podría tal vez cerrar con un movimiento final que tuvo lugar en París en febrero de 2012, cuando Gelman estuvo de paso por la ciudad. La ocasión significó su último encuentro con Aurora Bernárdez, quien se ocupó de elegir y reservar el restaurante al que ambos acudieron a cenar: el salón Polidor, donde Julio Cortázar situó el inicio de 62/Modelo para armar.