Atardeceres de La Habana
POR SANDRA LORENZANO
Cuando poco queda ya de ese sol que quema las palabras, y los naranjas y violetas comienzan a teñir la lejanía, me paro en el malecón habanero…
Cuando poco queda ya de ese sol que quema las palabras, y los naranjas y violetas comienzan a teñir la lejanía, me paro en el malecón habanero…