COORDINADO POR VALERIE MILES

VALERIE MILES
Esta conversación nace de un intercambio de cartas entre dos directoras de festivales literarios. Son dos grandes citas del mundo hispanohablante, sí, pero en las cartas hablan sobre todo dos personas que comparten preguntas, dudas y entusiasmos. Se escriben para pensar juntas por qué estos encuentros siguen siendo necesarios: para poner a lectores y escritores frente a frente, para escapar un momento del ruido y del algoritmo. Entre líneas aparece la vida entre bambalinas, la infrahistoria de ferias y festivales, donde se intercambian ideas como cromos, nacen conversaciones reales y el azar sigue haciendo su trabajo. También se reconocen los desafíos, la fragilidad del presente. Y, sin embargo, lo que domina es una forma de celebración: la memoria compartida de encuentros casi icónicos que explican por qué seguir reuniéndose todavía importa.
CRISTINA FUENTES
Noruega
Querida Marisol: Te escribo en el primer día de este nuevo año, 2026. Estoy en Noruega en la montaña, con mi familia, disfrutando de unos días de descanso y de lecturas. Espero que estés rodeada de amigos y familia, ya recuperada y contenta con los resultados de la 39ª edición de la Feria de Guadalajara, que concluyó a mediados de diciembre.
He estado intentando recordar cuándo nos conocimos, pero lo que vuelve con más claridad a mi memoria es aquel año 2020, en el que compartimos tantas conversaciones digitales a raíz de que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y el Hay Festival recibieran el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Compartimos ese galardón por ser espacios clave de encuentro entre libros, escritores y lectores; por fortalecer las industrias culturales y promover la lectura, la literatura y el diálogo humanístico a gran escala, consolidándonos como eventos esenciales para la cultura global. Fue un gran honor, pero también una enorme responsabilidad. Y cuánto ha cambiado el mundo desde entonces.
Aquel premio se sintió, además, como un reconocimiento compartido con todo el sector del libro, en un año especialmente difícil, cuando muchos encuentros presenciales se cancelaron debido a la pandemia y tuvimos que reinventarnos para seguir creando espacios de diálogo en el campo digital.
Desde entonces hemos vivido ediciones estupendas del festival; hemos crecido, pero también nos hemos enfrentado a retos interesantes. En las últimas semanas, por ejemplo, hemos tenido varias cancelaciones en la preparación de la XXI edición del Hay Festival Cartagena de Indias, que tendrá lugar del 29 de enero al 1 de febrero de 2026. Algunos autores no han querido compartir escenario con una persona que piensa distinto, lo que ha generado una pequeña tormenta mediática y en redes sociales, con opiniones encontradas y un debate trasladado casi por completo al ámbito digital. Quizá sea mejor volver a conversar en espacios físicos y reflexionar juntos sobre la complejidad de las ideas, no necesariamente para encontrar respuestas, sino para hacernos mejores preguntas.
Todas estas experiencias se pueden integrar en el festival incluso convertir en temas para futuras mesas, ¿cuáles son los límites de la conversación pública si los hay? Otro desafío que afrontamos en el Hay Festival de Gales hace un par de años fue el de la financiación corporativa. Parte del público y algunos autores reclamaban un «tercer espacio» más limpio, con patrocinadores sin ninguna vinculación, ni siquiera indirecta, con el sector extractivo, como una forma de acelerar cambios que son, sin duda, urgente. ¿Cómo financiamos la cultura, con financiación pública, mixta? Es una pregunta crucial y fascinante.
Otro reto permanente es cómo lograr espacios verdaderamente plurales, integrando voces diversas y voces de la mayoría global. Es un trabajo que se construye poco a poco, con paciencia y convicción.
Lo que sí tengo claro es que los espacios que cuidamos y sostenemos son hoy más importantes y necesarios que nunca: lugares para escuchar a autores y pensadores en conversación, para intercambiar ideas, para tender puentes entre distintas ramas del conocimiento que hemos separado de forma artificial. Espacios que generan comunidad y nos invitan a reflexionar colectivamente. Espacios, en definitiva, para escucharnos.
Te deseo un gran comienzo de este año 2026. Me encantará saber qué retos estás encontrando y qué tenéis pensado para la gran celebración de los 40. Un abrazo fuerte, Cristina
MARISOL SCHULZ
San Miguel Allende, Guanajuato
Querida Cristina: ¡Qué alegría tener noticias tuyas! Me he tardado un poco en contestar porque, efectivamente, después de la última edición de la Feria Internacional de Guadalajara tanto mi equipo como yo quedamos exhaustos y me he tomado unos días de descanso primero en la Ciudad de México y ahora en esta ciudad colonial del centro de mi país.
Por diferentes motivos esta edición de la FIL (como sabes que todos la nombran) requirió mucha más energía y por lo tanto fue muy desgastante, pero estamos muy satisfechos con los resultados, por lo que todo ha valido la pena.
Recibí el año nuevo en medio de fuegos artificiales y música tropical en pleno centro histórico de San Miguel de Allende y hasta ese momento tuve como muchos la ilusión de que el mundo podría ser mejor el año que comienza (quizás para eso sirven estos rituales), pero entonces vinieron las noticias de lo que ocurre en Venezuela, y aunque no pretendo entrar en un análisis político, me parece que todo lo que sucede a nuestro alrededor es cada vez más preocupante porque al final del día las democracias están en riesgo a nivel mundial y mucho me temo que la cercanía de mi país con Estados Unidos lo hace más vulnerable.
Por eso y por muchas razones más, organizar festivales como el Hay Festival y como la FIL tiene cada vez más sentido pues no solo son espacios donde todas las voces literarias tienen cabida, sino eventos donde defendemos la libre expresión de las ideas, que tanta falta hace en estos tiempos.
Esto, entre otras cosas, es lo que nos hermana y lo supimos efectivamente desde el momento que el jurado del Premio Princesa de Asturias nos otorgó Ex aqueuo el galardón en plena pandemia por el COVID 19. Tuvimos entonces la oportunidad de conocernos en pantalla, como fue lo común durante todo ese año. Y aunque fue de manera remota sé que de inmediato coincidimos en nuestros objetivos en la vida y en la responsabilidad que tenemos, pero concuerdo contigo en que ha sido un honor conocerte y luego tener la oportunidad de hacerlo presencialmente donde nuestra amistad se refrendó.
En 2024 tuve la oportunidad de participar en el Hay Festival en Cartagena y Medellín y con ello comprobé el alcance de este gran evento y todo lo que puede representar para nuestros pueblos –y aquí me refiero particularmente a Latinoamérica—. En ambas ciudades se vivía una gran fiesta que involucraba tanto a los autores participantes como a todo el público.
Lo mismo puede decirse de la FIL Guadalajara. Más allá del recinto ferial, la EXPO Guadalajara, mucho de lo que se vive durante los nueve días de la feria pasa en salones, en los pasillos de los hoteles y en muchos restaurantes de la ciudad. Toda el área metropolitana de Guadalajara se convierte en una fiesta.
Esto ha ocurrido durante 39 años, y ahora nos encaminamos a la celebración de nuestro 40 aniversario, que tendrá lugar a fines de noviembre de este convulso 2026. Parece mentira decir «convulso» cuando el año apenas comienza, pero creo que enfrentaremos situaciones muy complejas no solo a nivel mundial sino también en lo que implica organizar eventos del rango de la FIL y el Hay.
Sé que son tiempos difíciles, pero celebro coincidir contigo en esta aventura de estar al frente de festivales de gran magnitud, a pesar de todos los obstáculos que cada día debemos encarar.
Por lo pronto, te envío un gran abrazo y mis mejores deseos para este año que comienza. Marisol
CRISTINA FUENTES
Querida Marisol: Mil gracias por tu carta ¡Qué maravilla pensar que el FIL de Guadalajara cumple 40 años este otoño y el Hay Festival Global cumple 40 años solo un año después, en el 2027! Así que ambas organizaciones estaremos en la tarea de imaginar formas de festejar esta cifra especial.
Al repasar nuestras cartas, me doy cuenta de que, aunque los tiempos sean complejos y los retos del festival reflejen las urgencias del mundo, siempre hay lugar para celebrar. Y al recordar, vienen a mi mente vivencias de festivales pasados que aún me hacen sonreír y alguna emocionarme.
Recuerdo en el 2006, en la primera edición del Hay Festival Cartagena de Indias, a Roberto «Negro» Fontanarrosa, el famoso humorista, dibujante y escritor argentino, ingresando a volandas por la puerta de artistas, porque el ELA ya hacía estragos en su cuerpo. Con su infinita gracia, se dirigió a un grupo de niños que miraban atentamente a la operación: «Esto me ha pasado por fumar». Solo él podía transformar un momento difícil en una sonrisa compartida. En otra edición unos años después también en el Hay Festival Cartagena de Indias, cuando Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez coincidieron en el festival, hubo un intento aventurero, que no logró concretarse, del escritor colombiano, Héctor Abad para que se reunieran y quizá reconciliaran su célebre disputa. Fue un gesto cargado de esperanza, como todos los que alimentan la magia de estos encuentros literarios.
Otro recuerdo inolvidable fue cuando llevamos a la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie al barrio Nelson Mandela de Cartagena. Frente a una multitud de jóvenes afrodescendientes, habló sobre el poder del pelo, temas relacionados con el racismo, y feminismo y a la salida de su charla, bailó con varios de ellos al ritmo de música africana compartida, creando un puente de alegría y emoción que nunca olvidaré.
En el Hay Festival Querétaro, en México en el 2018, la maravillosa Patti Smith nos regaló un momento mágico durante el festival. Recitó «Hecatombe», un poema propio dedicado a Roberto Bolaño, en homenaje al autor chileno y su 2666. La tormenta rugía sobre la carpa del Jardín Guerrero, pero su voz y la guitarra de Lenny Kaye se elevaron con fuerza. A continuación, Patti nos dijo que le encantaba el lema del Hay Festival, imagina el mundo, y nos sorprendió cantando Imagine de los Beatles, un homenaje lleno de emoción que hizo que todos los presentes contuviéramos la respiración.
En la edición de 2011 en Gales, fui testigo de un gesto histórico: el abrazo entre V. S. Naipaul y Paul Theroux, amigos de décadas cuya relación se había roto tras la publicación crítica de Sir Vidia’s Shadow. Gracias al talento y carisma del fotógrafo argentino Daniel Mordzinski, lograron posar juntos para una de sus fotos y darse un apretón de manos públicamente, mientras la prensa británica, al no conocer a Daniel, atribuía a Ian McEwan, quién aplaudió el momento, el mérito de la reconciliación. Fue un momento tan humano como divertido, lleno de literatura y casualidades.
Y cómo olvidar en el Hay Festival Arequipa, donde un moderador explicaba que el Hay Festival es tan famoso que incluso había uno en un pueblito de Gales, cambiando la perspectiva y descentralizando la historia.
Estas son solo algunas de las historias y momentos que guardo con especial cariño. Seguro Marisol que tú tienes también muchos de estos recuerdos que suceden cuando se reúnen a autores con un público amplio y aparte de compartir sobre sus libros y su sabiduría, comparten un poco de humanidad.
Espero que me cuentes alguno de tus momentos. Te mando entretanto un fortísimo abrazo
Cristina
MARISOL SCHULZ
Guadalajara, Jalisco
Efectivamente, querida Cristina, son tiempos muy convulsos y la realidad nos hace enfrentar retos que probablemente antes no hubiéramos ni siquiera imaginado, sobre todo al hacer la programación tanto del Hay como de la FIL Guadalajara, pues la coyuntura a veces parece seguir haciéndonos pasar por situaciones difíciles de desenmarañar. Obviamente, con el devenir de las redes sociales y el impacto mediático de éstas la situación es completamente distinta a lo que era hace tan solo unos cuantos lustros.
Me parece muy interesante la idea de compartir anécdotas y experiencias que nos han marcado. Aunque mi trabajo al frente de la feria comenzó hace casi 13 años, puedo afirmar que en términos prácticos inició mucho antes, al haber sido la editora de Alfaguara en México durante 17 años. Los principales lanzamientos editoriales los programábamos para que tuvieran presencia en la FIL, de modo que las anécdotas alrededor de autores y situaciones concretas en Guadalajara me vienen de hace mucho tiempo.
Durante varios años tuve la oportunidad de acompañar a la FIL a figuras de la talla de José Saramago, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa, y cuando digo acompañar estoy siendo un poco simplista. Como editora, bien lo sabes, tenía que pensar tanto en los mejores salones de presentación, como en los comentaristas y en toda la agenda de medios de estos y muchos otros autores, algo que quien no ha estado al frente de la programación puede pensar que es algo fácil de hacer, pero, por ejemplo, al tener 25 actividades simultáneas, hay que procurar que cada autor tenga el espacio adecuado para el número de personas que atraen.
En ese sentido, recuerdo con emoción, por ejemplo, cuando en un acto inaugural de la FIL en 2006 coincidieron en el presídium Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y José Saramago acompañando a quien obtuvo el Premio Juan Rulfo ese año, el escritor mexicano Carlos Monsiváis. Hay imágenes que dan fe de ese momento, donde se ve a todos sonrientes.
Cada uno de ellos al pasear por los distintos pasillos de la feria se convertía en un verdadero rock star (perdona el anglicismo, pero creo que aquí es necesario), y firmaba sus respectivas ediciones por horas.
En 2008 se hizo un homenaje a Fuentes por sus 80 años y al reportar la crónica de ese acto, el periódico El País titula el artículo «La literatura como fervor popular», un encabezado que me parece refleja mucho de lo que vivimos anualmente en la feria.
En esta última edición (2025) organizamos un homenaje a Mario Vargas Llosa, quien también estuvo en la FIL en muy repetidas ocasiones. Titulamos este acto como «El privilegio de apagar la luz», y tuve el honor de participar en esa mesa junto a Javier Cercas, Leonardo Padura, Pilar Reyes y Xavi Ayén.
Por cierto, Cristina, guardo en mi celular una foto contigo cuando coincidimos en Málaga en 2023 en el encuentro Escribidores que organiza la Cátedra Vargas Llosa. Y en mis redes puse como pie de foto: «Entre directoras te veas». ¡Nos debemos más encuentros como ese!
Sé que compartiremos más anécdotas y preocupaciones, pero quiero contarte que precisamente en 2025 los organizadores de la FIL vivimos momentos angustiantes, ya que coincidieron la misma tarde con una hora de distancia ¡Joan Manuel Serrat y Richard Gere! Obviamente ningún salón hubiera sido suficiente para dar cabida a quienes abarrotaron pasillos y espacios públicos exigiendo poder entrar. Mucho puedo decir de este momento difícil que pienso de un gran aprendizaje, pero al final del día creo que ambas actividades significaron un momento cumbre que quedará marcado en quienes pudieron verlos ya sea presencialmente o a través de nuestras distintas plataformas en línea.
Deseo que el Hay Festival de Cartagena que tienes a la vuelta de la esquina sea tan exitoso como siempre. Y recibe mientras un abrazo muy fuerte, Marisol
CRISTINA FUENTES
Londres
Estimada Marisol: Gracias por tu carta, que he disfrutado mucho. Efectivamente, estamos ya en las vísperas de la XXI edición del Hay Festival Cartagena de Indias y, como suele pasar en estos días previos, entre visados, cambios de última hora y la inevitable logística que acompaña a un festival de esta magnitud.
Este oficio me ha llevado a viajar mucho, sobre todo por América Latina, un continente al que le tengo un enorme cariño y del que seguimos aprendiendo constantemente. Creo que, en este trabajo, y quizá en cualquier otro, uno nunca deja de aprender, de ajustar la mirada y de adaptarse a nuevas formas de entender el mundo. Por eso nos interesa tanto dar espacio, de manera transversal en toda la programación, a voces y visiones no hegemónicas. Somos muy conscientes de lo importante que es quién cuenta la historia y cómo se cuenta, y tratamos siempre de sumar perspectivas distintas que amplíen el relato. No es sencillo y es un reto continuo, pero también es lo que hace que el trabajo merezca la pena.
También nos gusta mucho propiciar diálogos entre generaciones y mezclar disciplinas en una misma mesa. Esa combinación suele dar lugar a conversaciones más vivas, más inesperadas, y a miradas que no surgirían de otro modo.
Vivimos bastante encerrados en burbujas, tanto digitales como reales, y por eso creo que los festivales tienen una responsabilidad especial: intentar romper el algoritmo y poner a las audiencias frente a personas, ideas y combinaciones que quizá no buscarían por sí mismas, pero que pueden sorprenderlas y abrirles nuevas preguntas. Más que espacios para ofrecer certezas, deberían ser lugares donde se reconozca la complejidad y los matices, donde la conversación sea posible, incluso cuando implica arriesgarse o equivocarse.
Todo esto ocurre, además, en un momento en el que el mundo está cambiando rápidamente. La cultura ya no se organiza en torno a un único centro ni responde a jerarquías heredadas; cada vez es más plural, más distribuida y más conectada. Las nuevas generaciones, especialmente en el Sur Global, reclaman autenticidad, coherencia ética, participación y un mayor arraigo local, y miran con cierta desconfianza los modelos culturales demasiado uniformes o verticales.
Al mismo tiempo, están surgiendo ecosistemas creativos y literarios muy potentes en muchos lugares del mundo, que no funcionan como extensiones de un centro, sino como nodos con voz propia y capacidad real de influencia. En ese contexto, los festivales deben ser algo más que escaparates: espacios para escuchar, para pensar juntos, para asumir la complejidad del presente y para imaginar futuros posibles.
Al final, entender estos cambios no es solo una cuestión de estrategia, sino también de sentido. Seguir siendo relevantes pasa por acompañar estas transformaciones, por saber ceder espacio, romper burbujas y estar atentos a donde están surgiendo las preguntas, las energías y las historias que ayudarán a dar forma al mundo que viene.
Es interesante y retador. Así que no nos vamos nunca aburrir querida Marisol. ¡Espero verte pronto!
Un abrazo, Cristina
MARISOL SCHULZ
Querida Cristina: Dudé mucho al poner la fecha del día de hoy a mi carta. Ha pasado poco tiempo desde el inicio de este año y de repente parece un siglo por todos los acontecimientos que ocurren a nivel mundial. A pesar de mi obsesión por ver y leer las noticias del día, hay veces que quisiera alejarme por completo de la información.
En fin.
Hablas de muchas de las implicaciones que conlleva estar al frente del Hay y por supuesto que veo muchas coincidencias con lo que me toca a mí en la dirección de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Al principio, cuando apenas asumí el cargo, me hacía mucha ilusión viajar a lugares que había soñado y que parecían imposibles de alcanzar, pero ahora me cuesta más trabajo porque al final, aunque se trate de viajes de trabajo, al regresar se me acumulan los pendientes. En esta vida trashumante que llevo he podido conocer lugares remotos, con culturas e idiosincrasias muy diferentes a la mía. Para hacer las gestiones de Invitado de Honor de la FIL visité la India en tres ocasiones. Es un país fascinante, y mi recuerdo del primer viaje cuando asistí a la Feria del Libro de Nueva Delhi fue de un completo estupor. La realidad me sobrecogió. Pero haber estado en el mundo del libro en un espacio que en aquel momento parecía el menos indicado para ello y traspasar todas las barreras culturales e idiomáticas para llegar ahí —el recinto estaba en un lugar llamado Pragati Maidan— fue todo un aprendizaje.
En esa ocasión —2018— la FIL puso un pequeño stand con fines promocionales en la Feria de Nueva Delhi y entre las muchas anécdotas recuerdo la de un hombre mayor que al principio parecía un vagabundo, mal vestido, con manos muy maltratadas y un aspecto sombrío que se acercó para preguntar en su mal inglés si conocíamos a los descendientes de Mariano Azuela. Obviamente era la pregunta que menos esperábamos y le comenté que no los conocía pero que podría averiguar. Él entonces dijo que acababa de realizar la traducción de Los de abajo a su idioma —una de las 27 lenguas oficiales de la India— y quería autorización para la publicación. Entonces le pedí su correo electrónico y su número celular. No tenía. No había forma de volver a contactarlo. Él sacó una libretita de su morral y anotó mis datos. Nunca volví a saber de ese hombre y ahora que lo pienso, si no hubiera testigos podría haberse interpretado como una alucinación.
Estas son las experiencias que hacen que esos viajes valgan la pena. Más allá del contacto con los distintos mundos literarios (autores, editores), el tener la oportunidad de conocer a ese tipo de personas enriquecen nuestra visión del mundo.
Claro que viajar a ferias de libro y festivales también amplía nuestro entendimiento y nos hace contrastar nuestra labor con la forma como se organiza en otros lugares. En la India también tuve la oportunidad de estar en dos ocasiones en el Festival Literario de Jaipur. Uno de los mejores del mundo, donde además se vive muchos contrastes.
Coincido en que hay una transformación en el ecosistema del libro y en la forma como se promociona la literatura, y son temas de los que debemos estar siempre al tanto para programar contenidos que continúen impactando a los públicos que nos dirigimos. Me encantó lo que dices en tu carta. Efectivamente, querida, los festivales deben ser algo más que escaparates, y esa entre muchas otras es nuestra labor. Por lo pronto, me alegra que aquí sigamos y que este intercambio continúe.
Un abrazo, Marisol
Valerie Miles. Nacida en Estados Unidos y radicada en Barcelona, Valerie Miles es escritora, editora, y traductora. Dirige Granta en español desde 2003 y fundó la colección de clásicos contemporáneos en español de The New York Review of Books durante su periodo como subdirectora de Alfaguara. Es colaboradora de The New Yorker, The New York Times, El País, The Paris Review, y Fellow del Fondo Nacional de las Artes de Estados Unidos, por su traducción de Crematorio de Rafael Chirbes. Fue comisaria de la exposición Archivo Bolaño, 1977-2003, con el equipo del CCCB de Barcelona, fruto de una larga investigación en los archivos privados del escritor. Su primer libro, Mil bosques en una bellota, fue publicado con el título A Thousand Forests in One Acorn en inglés.
Marisol Schulz Manaut. Directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y directora de la Feria del Libro en Español y Festival Literario de Los Ángeles – LéaLA. Es editora, comentarista, ponente, periodista cultural y experta en el mundo literario y editorial. En 2011 lideró la creación de LéaLA, la Feria del Libro en Español y Festival Literario de Los Ángeles; en la Universidad Nacional Autónoma de México, entre otros cargos, fue jefa de Publicaciones del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos, y estuvo al frente del área de publicaciones del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). En México fue directora editorial de Plaza y Janés y de los sellos Taurus y Alfaguara. En 2020 la Fil de Guadalajara obtuvo el Premio Princesa de Asturias de Humanidades y Comunicación y en 2021 le fue otorgado el Premio Nacional Juan Pablos al Mérito Editorial.
Cristina Fuentes La Roche OBE. Es una gestora cultural reconocida por su labor como directora internacional del Hay Festival. Bajo su dirección se han creado ediciones en Cartagena de Indias y Segovia (2006), Querétaro (2010), Beirut (2011), Arequipa (2015) y más recientemente colaboraciones en Lviv y Naorobi, entre otros lugares. Fuentes La Roche también ha promovido la visibilidad de nuevas generaciones de escritores a través de proyectos internacionales como Bogotá 39, Beirut39, Africa39, México20, Aarhus39 o Europa28, plataformas que han servido para lanzar la carrera de autores emergentes con proyección global. Ha recibido la Orden del Imperio Británico (OBE) por su contribución a la difusión cultural y a la educación en el mundo hispanohablante. En 2020 el Hay Festival recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Además, ha sido jurado en importantes premios literarios como el Independent Foreign Fiction Prize, Premio Alfaguara y la Bienal Mario Vargas Llosa.