Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación
El 4 y 5 de noviembre celebraremos en Madrid la Cumbre Iberoamericana. España acogerá, por tercera vez desde la creación de las Cumbres hace 35 años, a los jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países de la comunidad: las 19 naciones de América Latina de habla hispana y portuguesa, junto con las tres europeas: España, Portugal y Andorra.
Las Cumbres Iberoamericanas encarnan la voluntad política de dar forma e institucionalizar este espacio común, un espacio con muchos pilares pero cimentados en un sustrato cultural que nos une de manera singular, conformando una Comunidad única en el escenario internacional, donde ese sentir iberoamericano ocupa un lugar central. La Cumbre de Madrid no olvida esa vertiente cultural, una dimensión fundamental de lo que se entiende por Iberoamérica. Lo cultural define, como ninguna otra dimensión, esa forma de ser y estar en el mundo propiamente iberoamericana y nos anima de manera natural a seguir buscando y profundizando formas continuas de cooperación.
De ahí que la revista literaria Cuadernos Hispanoamericanos, editada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, haya aprovechado con acierto esta oportunidad para publicar un número especial. Una propuesta cultural que supera las fronteras nacionales, para evidenciar la existencia tanto de problemas e inquietudes, como de intereses y esperanzas compartidas.
En este número se ha invitado a colaboradores y colaboradoras de los países invitados a la Cumbre de Madrid, para que seleccionen un libro de su lugar de origen publicado en el siglo XXI, y que según su criterio merezca una mayor atención o una segunda lectura que nos ayude a comprender mejor la obra.
Si los clásicos como Cervantes, Sor Juana Inés de la Cruz, Inca Garcilaso de la Vega o Machado de Assis han cimentado la Iberoamérica de hoy y gigantes consagrados como Borges, García Márquez, Javier Marías o Gabriela Mistral explican nuestro pasado más reciente; las autoras y los autores que nos propone este número nos proyectan hacia el futuro. Este es el objetivo de la Cumbre de Madrid, consolidar la Iberoamérica que somos para proyectar nuestra forma de ser y estar hacia el mundo del futuro. Un mundo que, sin duda, necesita más interacción e intercambios culturales, pensamiento crítico, diversidad y comprensión mutua y en el que, a través de esta Cumbre Iberoamericana, podamos presentar nuestra voz, nuestros valores y nuestra cultura.
Este volumen nos ofrece así un mapa de autoras y autores del siglo XXI que nos invita a conocer la creación actual en Iberoamérica y descubrir y comprender mejor la Iberoamérica actual, la que estamos construyendo y hacia la que nos dirigimos. Pero, sobre todo, muestra que muchas de las preocupaciones, de las búsquedas vitales, políticas y sociales, de las transformaciones experimentadas en cada lugar, e incluso muchas de las innovaciones formales en la escritura y el lenguaje, comparten un fondo y un sustrato compartido en el que nos reconocemos como iberoamericanos. Este mapa literario no se presenta por tanto como un agregado de voces, sino como un discurso tejido desde distintas miradas, con sus matices y sus contradicciones, pero con un sentido distintivo y único.
Por todo esto la cultura es un asunto fundamental para la Comunidad Iberoamericana. La cultura nos define y nos recuerda la diversidad creativa que nos rodea, pero también la posibilidad y la realidad de un diálogo permanente entre nosotros que trasciende fronteras. Existe un diálogo cultural iberoamericano porque existe una comunidad iberoamericana y ese diálogo es la plasmación en lo más profundo de cada uno de nosotros de los profundos lazos sociales, humanos y artísticos que nos unen, también de la necesidad de una cooperación que traduce esa realidad iberoamericana al ámbito institucional.
Este mapa de autoras y autores iberoamericanos del siglo XXI no representa ni pretende uniformizar un panorama cultural, sino, al contrario, señalar cómo la diversidad existe justamente gracias a la participación en una comunidad que ofrece lugar a la diferencia y fructifica desde la conversación diversa.
En definitiva, la cultura —y la literatura en este caso particular que nos trae Cuadernos Hispanoamericanos— es un recordatorio necesario de que, entre los ciudadanos y los lectores, entre los creadores que pueden darles voz, hay inquietudes y problemas compartidos, que exigen no olvidar la motivación primera de estas Cumbres Iberoamericanas: la convicción de que, con nuestras diferencias, conformamos una comunidad, y que esa realidad nos invita al diálogo, al entendimiento y a pensar con más profundidad y cercanía los retos que nos afectan.
Nuestra cultura, igual que nuestra lengua, no es un elemento más de nuestra identidad. En la cultura habitamos, en la cultura y la lengua somos, en la cultura y desde la cultura crecemos, nos encontramos y dialogamos. Ese espacio compartido de valores, lengua, arte y palabra es lo que nos identifica como iberoamericanos, es lo que nos constituye como comunidad y es lo que, en obras como esta, proyectamos al mundo desde nuestro espacio iberoamericano pero con esa vocación universal y profundamente humanista que siempre nos ha definido.