Director Cuadernos Hispanoamericanos
Cualquier relación de títulos podría parecer un intento de establecer una jerarquía, un esfuerzo siempre fallido por proponer un orden en un territorio tan impreciso como el de la literatura y la cultura. En este número, por el contrario, desde Cuadernos Hispanoamericanos hemos planteado a veintiún colaboradores que escojan un título de sus respectivos países, sin otra premisa que haber sido publicados en el siglo XXI, y que, por la razón que ellos consideren, sea una obra que merezca una nueva lectura, o una atención mayor, por su calidad o su incidencia en su país o en todo el territorio iberoamericano.
Es, pues, una invitación a la curiosidad: no una relación completa y cerrada, sino una toma de conciencia de la cantidad de obras valiosas pendientes de leer que hay en todo este mapa de veintiún países, con sus incontables vínculos y una afinidad que permite hablar de la posibilidad de este escenario conjunto.
Pese a las particularidades de cada lugar, cuesta hablar de literaturas nacionales, o al menos hacerlo sin atender a su participación en una comunidad más amplia, que diluye desde luego una noción estricta de las fronteras, para proponer más bien espacios culturales en diálogo con otros territorios afines. Esta posibilidad de una discusión común es lo que organiza en definitiva este mapa con tantas singularidades como países, pero que, al mismo tiempo, evita concebir los problemas o preocupaciones de cada lugar como una cuestión exclusiva.
Lo cierto es que, en bastantes casos, las razones por las que los libros han sido escogidos por los colaboradores valdrían para seleccionar otro libro de un país distinto.
Algunos de estos veintiún títulos son ilustrativos de estas aportaciones, que podrían tener obras equiparables o adaptadas a sus particularidades en otro país. En el caso cubano, por ejemplo, Darío Alemán escoge Los caídos, la novela de Carlos Manuel Álvarez, por el tratamiento que hace de la realidad cubana: una forma de narrar la opresión, la falta de perspectivas, o el escepticismo de algunos personajes, que muestran a través de esas circunstancias domésticas la situación de un país y de una época según la mirada del narrador. O el caso español, donde Domingo Ródenas analiza la aportación de Soldados de Salamina, la popular novela de Javier Cercas, en que la autorreferencialidad y la literatura más ensayística se entremezclan con otras narrativas centradas en asuntos históricos y colectivos, creando un artefacto que apela al mismo tiempo a lo común y a lo particular. O Papi, la novela dominicana de Rita Indiana, comentada en este número por Frank Báez, quien destaca cómo la novela, con la voz infantil de la narradora, contiene la fascinación popular por esa figura central, Papi, poderoso y millonario narcotraficante, que pese a todas las reticencias que pueda causar por su conducta al lector es visto por esa mirada admirativa de una niña dependiente de él.
Son ejemplos de algunas novelas que, abordando situaciones muy concretas de cada país, podrían tener una réplica narrativa similar en otros lugares, al igual que sus innovaciones literarias también podrían emparentarse con otros libros escritos fuera de sus fronteras.
Pero, además de esta noción sobre el carácter compartido que puede contener una propuesta creativa, este número plantea la necesidad del diálogo y la enriquecedora tensión entre la periferia y la centralidad. Siendo libros escogidos según el criterio de cada colaborador, y habiendo países con un sistema editorial más sólido que otros, en este número conviven tanto autores internacionalmente conocidos —como Javier Cercas o Antonio Lobo Antunes—con otros mucho menos populares, aunque con méritos igualmente valiosos. Se trata, por tanto, de una relación de títulos que recuerda los descubrimientos incesantes que puede ofrecer un mapa: una invitación a atender a las voces que surgen al margen de los grandes centros culturales, por su capacidad de enriquecer una discusión a través del riesgo y la diferencia, y evitar así que los discursos principales se obturen por una falta de réplica o de novedad.
Ese es, pues, el resultado de este mapa que, lejos de fijar un itinerario cerrado, propone un acercamiento a la literatura en Iberoamérica en este primer cuarto de siglo como un recordatorio de las ventajas de la curiosidad y de la posibilidad del hallazgo permanente.