
Jorge Volpi
Enrabiados
Páginas de Espuma
192 páginas
Hasta la llegada de las redes sociales, la rabia era un sentimiento íntimo, que pocos podían exhibir en público. Ahora, cientos de millones de personas se instalan diariamente delante de un teclado a ventilarla frente a audiencias potencialmente multitudinarias. Este fenómeno resulta especialmente evidente en «X» (antes llamada Twitter), cuya lógica contribuye a anular la profundidad y el matiz, y contribuye a radicalizar las posiciones, haciendo que casi cualquier intercambio se vuelva cruento.
La pandemia disparó la rabia dentro y fuera de las redes sociales. Este fue el combustible que hizo que Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) recuperara algunos relatos del pasado, los reescribiera adaptándolos a las nuevas circunstancias y los complementara con otros. El resultado es «Enrabiados» (Páginas de Espuma, 2023).
El libro se abre con «Irreversibilidad». Ahí, el asistente del físico, filósofo y tuitero Armin Zorn-Hassan salda cuentas con su maestro en un obituario escrito con un estilo asfixiante, sin puntos seguidos, que cobra la forma de un monólogo interior que arranca, frena y se reinicia una y otra vez para añadir, retirar y darle nuevos enfoques a la vida y el legado de Zorn-Hassan, hasta componer un perfil poliédrico e implacable. Colando elementos autobiográficos, el asistente termina revelando su mayor decepción: haber sido incapaz de quebrar la costra de indiferencia y menosprecio de su maestro, que nunca lo consideró a su altura.
Este flujo de la consciencia joyceano da paso a «Fatalidad», que homenajea y actualiza la tragedia griega empleando, como dice Adriana Bertorelli, el género dramático latinoamericano por excelencia: la telenovela. Investidos con nombres clásicos, los integrantes de una familia ventilan sus conflictos empresariales, dejando traslucir los celos y rencores que llevan macerando por años.
En «Enrabiados» queda clara la preocupación de Volpi por la forma literaria. Cada relato es una búsqueda, donde la estructura, el estilo, el tiempo y el punto de vista del narrador son cuestionados y renovados hasta encontrar esa coherencia que, en las buenas ficciones, vuelve inseparables al fondo y la forma, emancipándolas del mundo real.
Quizá la única excepción sea «Sustentabilidad», un relato previsible que, desde una aproximación más clásica, describe el auge y caída de la ecologista Eva Lundqvist. Nombrada ministra de Sustentabilidad de Suecia, Lundqvist descubre un infierno de celos, traiciones y despechos que detona cuando una cuenta anónima de «X» la acusa de corrupción.
Lo sigue «Transparencia», el relato que mejor responde a la máxima que estructura el libro. Presentado como un feed de «X», donde un torrente de voces se contradicen, complementan, insultan, cambian súbitamente de tema o son acalladas por el administrador, narra el ajusticiamiento virtual de Julia Jahn, una vengadora de las redes sociales víctima de los mismos mecanismos de desinformación y calumnia que la encumbraron. El diseño de «Transparencia» es tan astuto que, de una manera sorprendente, termina aproximando el caos y ramplonería habituales en «X» con la poesía.
Los protagonistas de «Atonalidad» están vinculados con la música: una arpista profesional que colapsa, un empleado que encuentra consuelo en unas melodías oídas por casualidad desde su apartamento, una mujer que se venga de quienes la despreciaron gracias a un oboe diabólico, una cellista atormentada que ofrece el peor concierto de su carrera. Subtitulados con indicaciones musicales que fijan su ritmo y escritos con una prosa especialmente repujada, los fragmentos de «Atonalidad» presentan a un puñado de seres solitarios y desesperados, para quienes la música puede ser un alivio y una condena.
El conjunto se cierra con «Poética» una parodia de la vida literaria que transcurre durante un congreso de escritores en Utah. Una mañana, el novelista Juan Jacobo Dietrich aparece muerto en su habitación. El encargado de investigar el crimen será su amigo de juventud Santiago Contreras, autor de novelas policiales, que aprovechará las claves aprendidas en sus ficciones para esclarecer el caso. Aquí la experimentación con el punto de vista del narrador se vuelve explícita y fundamental para la resolución de la historia.
Combinando sátira, cinismo y humor, «Enrabiados» reflexiona sobre el curso tomado por el mundo, donde las nuevas tecnologías contribuyen a generar una realidad paralela (es decir, una ficción). Con estos relatos, Volpi confirma su destreza en la construcción de atmósferas, el manejo de registros diversos y el empleo de una abundancia de recursos narrativos para crear unas ficciones redondas y sugerentes. Aunque su pluralidad formal puede darle un aire irregular, «Enrabiados» es un volumen fresco, que apuesta y consigue expandir los límites de la forma narrativa.