Luego de viajar a Madrid y permanecer en la ciudad desde finales de 1981 a comienzos de 1983, donde prepara el prólogo y la edición del volumen Viejos y nuevos mundos de Picón-Salas para la Biblioteca Ayacucho, retorna a Caracas y a la Universidad Simón Bolívar y forma parte de la junta directiva de Monte Ávila Editores. En 1985 renuncia a la universidad, pero ese mismo año idea e inicia para Monte Ávila el proyecto editorial Biblioteca Mariano Picón-Salas compuesta por doce volúmenes con el fin de reunir, en una edición cuidada en su texto definitivo, «las obras completas de quien sin duda ha sido una conciencia iluminadora en la Venezuela contemporánea». Del mismo modo impulsó y agilizó el proyecto análogo de la Biblioteca Ángel Rosenblat.

En 1987 regresó nuevamente como profesor a la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela, su alma mater y «verdadera casa» como él mismo afirma,[17] donde se dedicó a sus celebrados seminarios: sobre poesía contemporánea, los ensayos de Montaigne, la obra de Albert Camus y El Quijote, a los que se suma su Taller de Ensayo, siempre en el recuerdo de quienes lo siguieron. En 1989 Sucre ocupó en la Escuela de Letras la jefatura del Departamento de Literaturas Clásicas y Occidentales, y diez años después se acoge a la jubilación por la universidad. Pero su vocación docente no cesa y emprende una vez más esta pasión a partir de 2005 para dar los seminarios de sus temas preferidos a través del Certificado de Estudios Liberales de la Fundación Valle de San Francisco, institución sin fines de lucro dedicada a desarrollar actividades educativas y de la cultura.

Al iniciar uno de sus últimos libros, Picón-Salas advierte sobre un signo quizás inevitable: «hora y deshora es casi siempre el trabajo del escritor».[18] Y agrega: «si como todo ciudadano, vecino o contribuyente, tiene que vivir en la hora» de obligaciones y labores cotidianas, pero asimismo de la desventura y la esperanza de quienes soportan la historia, con frecuencia también «requiere escaparse a esa deshora que ya no se marca en los relojes públicos», «como corroboración del valor de la vida, como norma, teleología o simple placer estético». Creo que como una singular gracia que nace de la misma acción de entrega en la docencia, que corresponde a la misión del compartir perspectivas y hallazgos que suscitan nuevas exploraciones desde la escritura, ambas dimensiones temporales se funden en quien se ha dedicado a la enseñanza desde una pasión. De allí que podamos ver en Guillermo Sucre, con suma admiración, aprecio y gratitud, cómo también hora y deshora es casi siempre el trabajo del profesor, del enseñar y compartir la literatura.

 

 

[1] «Los cuadernos de la cordura» en Vuelta número 197. México, abril 1993, p. 17. He agregado los paréntesis.

[2] Introducción a Suma de Venezuela (Biblioteca Mariano Picón-Salas, volumen II). Caracas: Monte Ávila Editores C.A., 1988, pp. IX y VIII.

[3] «¿Imitar una imagen o fundar una experiencia?». Revista Simposia. Caracas: Equinoccio. Universidad Simón Bolívar, 1980, pp. 53-68. Disponible en la dirección electrónica: <https://www.equinoccio.com.ve/index.php/index.php?option=com_content&view=article&id=319>. El texto conforma la ponencia presentada por Guillermo Sucre en el simposio Perspectivas sobre la literatura latinoamericana realizado en la Universidad Simón Bolívar durante los días 28 y 29 de febrero de 1980, en las Primeras Jornadas Científicas con motivo de la celebración de los diez primeros años del inicio de las actividades de la universidad. Además de Sucre, quien coordinó el simposio, participaron en este evento Roberto González Echevarría, Rafael Cadenas, Juan Liscano, Pablo Antonio Cuadra, Ana Pizarro, Efraín Subero y Arturo Uslar Pietri. El profesor Sucre realizó asimismo la edición del volumen de Simposio con los trabajos presentados por los autores.

[4] Además de Guillermo Sucre, el grupo fundador de Sardio lo integraban Adriano González León, Luis García Morales y Rómulo Aranguibel, a los que poco después se sumaron Elisa Lerner, Gonzalo Castellanos, Salvador Garmendia, Rodolfo Izaguirre y Ramón Palomares.

[5] Entre los volúmenes publicados por las Ediciones Sardio se encuentran Las hogueras más altas (1957) de Adriano González León, Estrechos son los navíos. Fragmentos (1957) de Saint-John Perse (traducción de Guillermo Sucre), El reino (1958) de Ramón Palomares, Los pequeños seres (1959) de Salvador Garmendia, Fantasmas y enfermedades (1961) de Francisco Pérez Perdomo y Nadie quiere descansar (1961) de Edmundo Aray.

[6] «Testimonio» (s.f.) en Sardio, Caracas, número 1, mayo-junio 1958, pp. 1-3. Debo mencionar aquí el valioso trabajo de investigación de Ioannis Antzus Ramos La última claridad. El pensamiento literario de Guillermo Sucre (Murcia: Edit.um. Universidad de Murcia. Servicio de Publicaciones, 2017. 464 p.), el cual constituyó de gran ayuda para la obtención de la información acerca de la trayectoria vital de nuestro autor.

[7] José Balza. «Sobre Guillermo Sucre» en Revista de la Universidad de México, núm. 5. México D.F., septiembre de 1981, p. 35.

[8] Ioannis Antzus Ramos, op. cit., p. 87.

[9] Sobre la historia de esta publicación puede consultarse el trabajo de Alexis Márquez Rodríguez «La revista Zona Franca, 1964-1984» en América: Cahiers du CRICCAL, núm. 15-16, 1996. Le discours culturel dans les revues latino-américaines, 1970-1990. pp. 237-245. DOI: <https://doi.org/10.3406/ameri.1996.1194>.

[10] Guillermo Sucre. «El poder de la literatura» en Zona Franca, año II, núm. 34, Caracas, junio 1966, pp. 2-3. Citado por Ioannis Antzus Ramos, op. cit., p. 103.

[11] Entrevista por escrito a Guillermo Sucre en octubre de 2011 por Ioannis Antzus Ramos, en op. cit., p. 461.

[12] François Delprat. «Un magazine de grande diffusion Imagen. Una publicación del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, Caracas», en América: Cahiers du CRICCAL, núm. 15-16, 1996. Le discours culturel dans les revues latino-américaines, 1970-1990, p. 248. DOI: <https://doi.org/10.3406/ameri.1996.1195>.

[13] «Con la misma adhesión» en Imagen, núm. 29, Caracas, 15/30 julio de 1968, p. 2. Citado por Ioannis Antzus Ramos, op. cit., pp. 118-119.

[14] Ioannis Antzus Ramos, op. cit., pp. 44-45.

[15] Ver nota 3.

[16] El primer volumen de la Antología de la poesía hispanoamericana moderna coordinada por Guillermo Sucre fue publicado 1982 por Equinoccio, la editorial de la Universidad Simón Bolívar. Los colaboradores de esta primera entrega fueron las profesoras Ana María del Re, Sonia García García, Alba Rosa Hernández Bossio, Violeta Urbina y el poeta chileno Gonzalo Rojas. En 1993 se presenta una nueva versión corregida y aumentada de este primer volumen en conjunto con el segundo, en una cuidada coedición de la Editorial Equinoccio y Monte Ávila Latinoamericana. Para la preparación del segundo volumen, Gonzalo Rojas ya no se encontraba en Caracas y en su lugar Luis Miguel Isava se incorporó al equipo de colaboradores.

[17] Carta I de Guillermo Sucre a Ioannis Antzus Ramos en octubre de 2012, en op. cit., p. 473.

[18] Mariano Picón-Salas. Hora y deshora. Caracas: Publicaciones del Ateneo de Caracas. 1963, p. 7.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]