EL FACTOR HUMANO

En el año 2016 se publicó un Diccionario de la corrupción. La intención de sus autores era escribir «Una guía para saber quiénes y cómo han saqueado España» durante el periodo democrático. Se mencionan en el libro ciento setenta y cinco casos, con más de mil novecientos imputados y doscientos condenados. Esta curiosidad por los corruptos, por saber quiénes eran, por qué y cómo lo hicieron, por conocer el «alma» de Satán, es la misma que lleva a los guionistas de El hombre de las mil caras y El reino a convertir en protagonistas al que, en un relato convencional, sería el malo de la película: el corrupto. Bien es cierto que Francisco Paesa, Luis Roldán o Manuel Gómez Vidal no son tan villanos como en sus relatos lo han sido Macbeth, Ricardo III, don Juan, Fausto, los asesinos a sangre fría de la familia Clutter, Tony Soprano, Hannibal Lecter, Frank Underwood o Pablo Escobar. Pero, al mismo tiempo, en ninguna de las dos películas que estudiamos hay prácticamente personajes buenos. Los periodistas y jueces que investigaron o procesaron a los corruptos apenas aparecen en imagen. No es la historia heroica de Bob Woodward y Carl Bernstein en el caso Watergate en Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1976). Tampoco es el relato trágico del juez Giovanni Falcone luchando contra la mafia y sus cómplices en las altas esferas del poder en Falcone: Un juez contra la mafia (Excellent Cadavers, 1999).

Lo importante del villano, a nivel narrativo, es que suele tener una mayor complejidad psicológica que el héroe convencional. Muestra mejor nuestro propio lado oscuro. Y esto venía muy bien porque ambos filmes sostienen que está en la naturaleza humana la posibilidad de ser corrupto. En efecto, lo que El hombre de las mil caras quiere contar es la historia de un mentiroso, pues todos los corruptos lo son: Juan Guerra, Luis Bárcenas, Francisco Granados… También Rodrigo Sorogoyen dirá de su película que el tema es la «corrupción. Ya no sólo la política, sino la humana. La mentira como forma de vida». Entre todos esos mentirosos, Paesa es el más grande, el «que engañó a todo un país». José Coronado ha dicho en los vídeos promocionales del filme que: «Paesa es uno de los tramposos que sentó las bases de lo que muchos practican hoy en día».

Por lo que se refiere a El reino, también desde el principio se quiere contar una historia desde el corrupto. Esto exige a los guionistas una larga tarea de documentación con entrevistas a políticos, jueces, periodistas y encausados en casos de corrupción. En este trabajo también participa el actor Antonio de la Torre, pues el guión se escribe desde el principio pensando en él como protagonista. De la Torre teme que la película se entienda como un filme contra el PP y se vuelva a acusar al cine español de sectario, sobre todo, si la película resulta poco veraz y verosímil. Por eso, deciden llamar a la periodista de La Sexta, Ana Pastor, y utilizar su agenda para contactar con determinadas personas. También, a través de un abogado de la Gürtel, los dos guionistas y el actor asisten a este juicio y hablan con algunos de los encausados. «Menos Bárcenas, dice Gerardo Herrero, todos contaron cosas». Entre otros, hablan con David Marjaliza, el cerebro de la trama Púnica, y Álvaro Pérez «El Bigotes», condenado por la trama Gürtel. Incluso leen el guión Eduardo Madina, Alfredo Pérez Rubalcaba, alguien de Podemos, Cristina Cifuentes, antes de ser descubierta en el caso Máster, y la mencionada Ana Pastor, que inspira uno de los personajes. «Nos han dado una hora o dos horas para contarnos lo que pensaban del guión y si podían ayudar ayudaban», ha dicho Sorogoyen en la prensa (El Español, 23-9-2018).

Lo importante para nuestra argumentación es que, al contar la historia desde los corruptos, en ambos filmes, el público y hasta los actores sufren cierto síndrome de Estocolmo. Se muestran comprensivos y benevolentes con su discurso de integridad. El propio actor que interpreta a Francisco Paesa, Eduard Fernández, ha confesado, en declaraciones a los medios, que ese villano le merece admiración y respeto. Lo retrata como un hombre que se metía donde no se quería meter nadie, que necesitaba la adrenalina del peligro para vivir, muy listo e inteligente, pero también pícaro, manipulador, con falta de empatía por el otro, marcado por un complejo de inferioridad y, por ello, alguien al que el poder le seduce. Considera que Paesa robaba a los que se creían grandes robando. Les quitaba el dinero, dice el actor, con una sonrisa interior. Luis Roldán (Carlos Santos), por su parte, aparece en la película como un hombre miedoso, impulsivo, al que bautizan como «el bebé» porque gimoteaba constantemente y necesitaba del apoyo emocional de su esposa.

En cuanto a Manuel Gómez Vidal, estamos ante un hombre sin estudios que se ha ganado lo que tiene con su don de gentes, sus habilidades como negociador y su astucia para corromper a los demás. Es un temerario, un soberbio y un mentiroso. Traiciona a todos con tal de conseguir una pena menor. Al mismo tiempo, tiene una familia, se viola su intimidad, pierde el saludo y el respeto de la gente, soporta la pena del telediario e, incluso, es víctima de un intento de asesinato. Dice Antonio de la Torre: «los protagonistas son estas personas y vamos con ellos. Creo que si, de alguna manera, entiendes su lado humano, la película será muy interesante» (El Mundo, 23-9-2019). Y Sorogoyen añade: «estás dos horas con un tipo que te han pintado en el minuto uno como un corrupto, como la gente que seguramente odias o detestas o es tu enemigo en la vida real, pero que poco a poco y sin darte cuenta, sin que sea una decisión tuya, creo que te pones en su piel» (EFE, 10-9-2018). La propia realización de El reino abunda en este enfoque. La cámara está constantemente encima de los personajes, en especial del protagonista, para conseguir que aumente la empatía con ellos.

Por otro lado, una regla dramática dice que para conseguir que el público se identifique con un malvado basta con dos cosas: que todos los que le rodean sean igual de malos y que nuestro malvado coincida con nosotros en un deseo: amar a la familia, ser socio de nuestro club deportivo, veranear en nuestro lugar preferido, vengarse… El peligro es que el público entienda que la película está justificando las acciones de los corruptos, cuando sólo quiere explicar lo que hicieron. En El reino hay una escena en un bar en el que un cliente paga la consumición y recibe el cambio equivocado a su favor y se queda con el dinero. La secuencia pretende demostrar que todos tenemos mucha facilidad de corrompernos. Pero podemos decidir si lo somos o no. Cada uno decide de qué lado está.

Esto tiene que ver con el final de la película, sobre el que hubo discusiones con el productor por su carácter discursivo, de hecho se corta una parte. El reino termina con un gran primer plano de Manuel Gómez Vidal que es instado a responder una pregunta que queda en el aire: «¿Se ha parado a pensar en lo que estaba haciendo?». De sus entrevistas con los corruptos, Antonio de la Torre sacó la conclusión de que «creo que había un grado de inconsciencia de lo que estaban haciendo» (El Mundo, 23-9-2019). En otras palabras, los corruptos no vieron el mal que hacían a la democracia con su abuso de lo público por falta de reflexión, autoengaño, hipocresía, soberbia o, quizás, porque su discurso de integridad, basado en que todos somos racionalmente egoístas, buscamos la maximización de beneficios y nos entendemos gracias a la negociación, era equivocado.

 

BIBLIOGRAFÍA

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· Castañón, Francisco J., Díaz Arévalo, Eva, y Vidal, Joaquín (2016). Diccionario de la corrupción. Madrid: Nostrum.

· Cerdán, M. (24-7-2019) Entrevista telefónica

· Garzón, B. (2015). El fango. Cuarenta años de corrupción en España. Barcelona: Debate.

· Herrero, G. (18-7-2019). Entrevista personal.

· Lopez Canales, D. (27-10-2016). «Le pedí a Luis Roldán que devolviera el dinero. No todo, claro». Vanity Fair. [Fecha de consulta: 26 de junio]. Disponible en: <https://www.revistavanityfair.es/la-revista/articulos/francisco-paesa-portada-vanity-fair-entrevista-completa-luis-roldan/23022>

· Pastor, A. (1-2-2019). Ana Pastor entrevista a De la Torre y Sorogoyen sobre El reino. Newtral. [Fecha de consulta: 28 de junio]. Disponible en: <https://www.newtral.es/actualidad/ana-pastor-entrevista-a-antonio-de-la-torre-y-sorogoyen-sobre-el-reino/>

· Villoria Mendieta, M. (2006) La corrupción política. Madrid: Síntesis.

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