El segundo verso de la estrofa describe los gozos modestos de los anónimos campesinos. Padilla se aproxima al sentido literal al traducir: «afanosa / vida hogareña, sencilla», aunque la necesidad de buscarle rima a «pobre» hace que adelante el verbo de la frase que sigue y que desborde los límites del endecasílabo. Diego, a su vez, corta por lo sano y sustituye el binomio de Gray («Their homely joys and destiny obscure») con un objeto: «el cántaro de cobre». Al evitar el enunciado abstracto, pone en evidencia su predilección por lo concreto, por las cosas («Voy a nombrar las cosas» es el título de uno de sus poemas). El cobre connota pobreza. El cántaro sugiere que no falta el sustento. La aliteración traslada la seguridad o solidez del oikos, el espacio familiar. Y no es éste, por cierto, el único cántaro hogareño en la poesía de Diego. En «Oración para toda la familia», de El oscuro esplendor (1966), lo volvemos a encontrar, «más útil que la dicha»:
Roguemos esta noche por la dueña
de un cántaro tan útil
solo desde mil años
entre la selva enorme, sin amparo.
Ya que no queda más
que un juguete de arcilla, una palabra
de vaga lumbre, alguna cosa
más útil que la dicha, ¡oh posesiones! (2003: 139).
Como acabamos de ver, Diego no se inhibe al modificar —incluso, mejorar— el original con tal de mantener la integridad de las estrofas; Padilla malea la métrica para ajustarse al sentido. Para aquél, la forma es lo principal; para éste, la literalidad. Mas no siempre sucede así. Hacia el final del poema, es Padilla quien altera el contenido, aunque no, a diferencia de Diego, por razones de estética. El primer ejemplo ocurre en otra estrofa célebre, ya que de ella viene el título de una novela de Thomas Hardy, Far from the Madding Crowd (1874). Gray elogia la vida lejos del mundanal ruido, alabanza de aldea que sufre una enmienda notable en la versión de Padilla.
Far from the madding crowd’s ignoble strife,
Their sober wishes never learned to stray;
Along the cool sequestered vale of life
They kept the noiseless tenor of their way.
H. P.
Lejos de locas y bajas contiendas,
sus sobrios deseos no se confundieron:
en el áspero valle de la vida
siempre la vía recta mantuvieron.
E. D.
Lejos de la demente, innoble brega,
siempre el sobrio deseo a buen resguardo,
su vida fue como secreta vega
de la que nunca errara el paso tardo.
El poeta inglés asemeja la vida retirada de los campesinos a un valle fresco y aislado: «the cool sequestered vale of life». Diego abrevia pero retiene lo esencial al decir «secreta vega». Padilla, además de prescindir de la rima, cambia por completo el sentido: «el áspero valle de la vida». El valle de Gray es un acogedor hortus conclusus; el de Padilla, el proverbial valle de lágrimas. De hecho, al describir la vida de los campesinos como un «áspero valle», Padilla desdice la tesis central de la elegía. Es difícil creer que la mala traducción haya sido un lapso inadvertido. O si lo fue, tal vez la resonancia personal de una palabra lo haya suscitado. En Gray el significado de «sequestered» es positivo (apartado, protegido), pero bien podría haberle sugerido a Padilla su forzada reclusión domiciliaria, su «secuestro», mientras trabajaba en las traducciones. En este verso, Padilla filtra su propio malestar, esa desesperación que mencionaría años después. La fidelidad de traducción se resiente bajo el peso de las vivencias del traductor.
En la estrofa siguiente, Padilla se desvía otra vez del poema inglés al insertar el «yo» del hablante. En el poema de Gray, así como en la traducción de Diego, la figura del narrador permanece en el fondo (el pronombre de la primera persona aparece sólo una vez, en la primera estrofa); en la de Padilla, el hablante ocupa el escenario:
Yet ev’n these bones from insult to protect,
Some frail memorial still erected nigh,
With uncouth rhymes and shapeless sculpture decked,
Implore the passing tribute of a sigh.
H. P.
Mas para proteger sus sepulturas
del desdén, como recuerdos miro
torpes rimas, informes esculturas
que imploran el tributo de un suspiro.
E. D.
Mas para proteger sus sepulturas
de orgulloso desdén, en tosco giro
de rimas y en informes esculturas
imploran el tributo de un suspiro.
Poco después, se introduce otra alteración en el original que delata al traductor. La estrofa explica que aún los más humildes no se resignan a la muerte y el olvido.
For who, to dumb Forgetfulness a prey,
This pleasing anxious being e’er resigned,
Left the warm precincts of the cheerful day,
Nor cast one longing lingering look behind?
H. P.
Pues, ¿a quién que condenen al olvido
como a este pobre ser lo han condenado
no ha de volverse hacia los goces idos,
no ha de mirar con ansias al pasado?
E. D.
Pues quien al duro Olvido se resigna,
deja este amable, ansioso ser, sin duelo,
la tibia estancia de la luz benigna,
y atrás no mira con moroso anhelo.
El primer verso ofrece otro ejemplo de la tendencia de Diego de traducir «de oído», o sea, de ofrecer una traducción tan atenta al sonido como al sentido del original: «duro Olvido», dice, en vez de «mudo Olvido». Aunque «duro» no tiene el mismo significado que «dumb», sí retiene la sonoridad de la consonante y, de paso, parte de la grafía de la palabra. En la versión de Padilla, el significado de la estrofa es muy distinto. Gray describe la existencia terrenal como «this pleasing anxious being», que Diego traduce a «este amable, ansioso ser». El referente no es una persona, sino la condición de ser, de existir, con sus luces y sus sombras, sus satisfacciones y sus angustias. Padilla, además de suprimir la parte amable de la vida, concretiza, humaniza el referente. En su traducción, el sujeto ya no es el ser como categoría, sino un hombre: «este pobre ser». Y no es exactamente «al pasado», donde se mira en el poema de Gray; es a la vida misma. Ni son tampoco «los goces idos» los que se extrañan; es el estar vivo. Al mentar a «este pobre ser», Padilla se nombra. En su traducción, la estrofa deja de ser una reflexión filosófica para convertirse en un lamento personal.
Llama también la atención el lenguaje judicial que emplea: «a quién que condenen al olvido / como a este pobre ser lo han condenado». El concepto de condena no está en el original pero sí tiene mucho que ver con la biografía del traductor, encarcelado por contrarrevolucionario y marginado de la vida literaria del país. O sea: condenado, literal y figuradamente, por el régimen castrista. Ni el afán de protagonismo ni la autolástima que subyacen a la frase son ajenos al poeta de Fuera del juego. Si a veces traducir es crear, como ha señalado Diego en una entrevista (2010: 154), otras veces es retratarse.
Apunta Diego, en la misma entrevista, que los poetas incluidos en Conversación con los difuntos son los que ha querido y podido traducir. Padilla no disfrutó de esa opción, ya que la selección de poemas fue hecha por Marta Eugenia Rodríguez, que también escribió el prólogo. Dada la decretada invisibilidad de Padilla, Rodríguez en ningún momento menciona su nombre ni alude a las traducciones. El nombre del traductor aparece sólo en la página legal, en letras pequeñas, junto al de las personas responsables del diseño y la edición. No cabe duda que la versión de Diego de la elegía es superior: más fina, más fluida, más elocuente. Capta el aroma del original, aun cuando innova. La de Padilla, en cambio, mezcla emanaciones propias con las del poema. Por eso, valiendo menos como poesía, vale más como documento. El hablante tipico de los poemas de Diego muestra una impasibilidad rayana en el quietismo, estado de ánimo en sintonía con el estoicismo del poema de Gray. Además, la conciencia de la muerte y, por tanto, la nota elegíaca recorren toda la poesía de Diego. Padilla, histriónico y protestón, no sabía resignarse o callarse, ni para culpar ni para culparse. Diego mantuvo sus distancias del régimen castrista pero nunca lo desafió, al menos abiertamente. Muy otro es el historial de Padilla, un poeta convertido en caso, que ni siquiera al traducir un bicentenario poema inglés sobre un cementerio de campo, sabe mantenerse fuera del juego.
BIBLIOGRAFÍA
· Bonnefoy, Yves (2002). La traducción de la poesía. Valencia: Pre-Textos, trad. Arturo Carrera.
· Cuza Malé, Belkis (1980). «La poesía inglesa y Heberto Padilla». El Nuevo Herald. 20 de marzo de 1980, pág. 5.
· Diego, Eliseo (2003). Obra poética. México: Fondo de Cultura Económica.
· Diego, Eliseo (2010). En las extrañas islas de la noche. Entrevistas a Eliseo Diego. La Habana: Ediciones Unión.
· Diego, Eliseo (2013). Conversación con los difuntos. México, D.F.: Equilibrista (2ª ed.).
· Diego, Eliseo (2014). Flechas en vuelo. Ensayos selectos. Madrid: Verbum, ed. de Josefina de Diego y Antonio Fernández Ferrer.
· Diego, Josefina de (2014). «El idioma inglés y la literatura inglesa en la vida y obra del escritor cubano Eliseo Diego”. Conferencia inédita.
· Florit, Eugenio (1955). «Introducción». Antología de la poesía norteamericana contemporánea. Washington D.C.: Unión Panamericana, trad. Eugenio Florit.
· Macrí, Oresté (ed.) (1970). La poesía de Fray Luis de León. Salamanca: Anaya.
· Mitre, Bartolomé (1916). Rimas. Buenos Aires: La Cultural Argentina (3ª ed.).
· Padilla, Heberto (1979). Poesía romántica inglesa. La Habana: Editorial Arte y Literatura, Selección y prólogo de Marta Eugenia Rodríguez.
· Padilla, Heberto (1981). El hombre junto al mar. Barcelona: Seix-Barral.
· Padilla, Heberto (1986). «El vaticinio de la posteridad». El Nuevo Herald, 8 de febrero de 1986, pág. 5.
· Pérez Firmat, Gustavo (2019). «Heberto Padilla, traductor». En Poesía romántica inglesa. Fort Worth: Linden Lane Press, (2ª ed.), págs. 11-17.
· Valverde, José María (2013). «Introducción». Poetas románticos ingleses. Barcelona: Austral, trad. José María Valverde y Leopoldo Panero.
[1] Cito el poema de Gray por la versión reproducida en Conversación con los difuntos; original y traducción ocupan las págs. 18-29. La traducción de Padilla ocupa las págs. 75-83 en la primera edición de Poesía romántica inglesa. La única otra traducción en verso que conozco es la de Bartolomé Mitre (299-305). Dudo que Padilla o Diego la hayan conocido. Gray queda fuera de dos recientes antologías de la poesía romántica inglesa: Poesía romántica inglesa (2011) de Antonio Ballesteros González y Poetas románticos ingleses (2013) de José María Valverde y Leopoldo Panero.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]