Este mapa, de acuerdo con la versión relatada por Pêro da Covilhã, había sido preparado por «ho licẽçiado Calçadilha que he bispo de Viseu, e ho doutor mestre Rodrigo […] e ho doutor mestre Moyses a este tẽpo iudeu».[xxxi] Es decir, encontramos los mismos expertos, el maestre Rodrigo y el maestre José Vizinho, y también un tercero, don Diego Ortiz de Villegas, un castellano que durante muchos años sirvió la corona lusitana.[xxxii] Ahora bien, años más tarde, Francisco López de Gómara se referirá a este episodio en su Historia General de las Indias, originalmente impresa en Zaragoza en 1552. El cronista español menciona asimismo la «tabla por donde se rigiesen» Pêro da Covilhã y su compañero, «que sacaron el licenciado Calzadilla, obispo de Viseo, el doctor Rodrigo, el maestre Moisén». Pero añade un detalle más: los tres expertos que trabajaban para don João II la habían sacado «de un mapa que debia ser de Martín de Bohemia».[xxxiii]

Las tres participaciones de Behaim en actividades de exploración geográfica desarrolladas por los portugueses son hipotéticas, y evidentemente necesitan de confirmación documental, que no ha sido posible hasta el día de hoy obtener. Pero es significativo que su nombre aparezca mencionado en estos contextos. Hay todavía, en este mismo período, otra conexión del nuremburgués a las empresas lusitanas de descubrimientos marítimos. Antes de 1490, Behaim conoció a Diogo Gomes, un hombre que por esos años era almojarife de Sintra, en los alrededores de Lisboa, y que en su tiempo efectuara diversos viajes de exploración y comercio en el litoral occidental de África y en los archipiélagos atlánticos.[xxxiv] Hacia 1488, el viejo navegante portugués, aparentemente a petición de Martin Behaim, escribió en latín un detallado relato de sus viajes de descubrimiento, con el titulo De prima inuentione Guinee (es decir, El primer descubrimiento de Guinea).[xxxv] La única copia de este relato se conserva en un largo manuscrito conocido como Códice Valentim Fernandes, hoy depositado en una biblioteca de Alemania.[xxxvi]

Valentim Fernandes fue un impresor originario de Moravia, que a finales del siglo xv se estableció en Portugal, donde desarrolló importantes actividades tipográficas, trabajando en estrecha colaboración con la casa real lusitana. Paralelamente a sus funciones de impresor, Fernandes se interesó por el movimiento de exploración geográfica protagonizado por los navegantes portugueses.[xxxvii] En Portugal, el moravo coleccionó un conjunto de relatos de viaje y descripciones geográficas de diversos autores, que reunió en un códice escrito de su propia mano, y que en dado momento envió a Conrad Peutinger, un humanista de Augsburgo.[xxxviii] El texto de Diogo Gomes, relatando sus viajes a la costa de Guinea y a las islas de Cabo Verde en las décadas de 1440 a 1460, empieza por una referencia a Martin Behaim: «Descubrimiento que Diogo Gomes, almojarife del palacio real de Sintra, referió a Martín de Bohemia, ínclito caballero alemán».[xxxix] Durante años se especuló que Behaim podría ser el autor de este relato, pero está hoy establecido que Diogo Gomes escribió el texto en latín, que probablemente hacia 1488 cedió a Martin Behaim, el cual, a su vez, lo comunicó más tarde a Valentim Fernandes.[xl]

En los primeros meses de 1490 Martin Behaim viajó de Portugal hacía Núremberg, por motivos relacionados con el patrimonio familiar, y durante tres años permaneció en la ciudad alemana. Aparentemente, llegaba de Portugal con reputación de hombre viajado, de navegante experimentado y de cosmógrafo eminente: había establecido su residencia en la longincua isla de Faial, en el medio del Atlántico; viajará repetidamente en navíos portugueses, rumbo a las islas atlánticas y hasta la costa de Guinea; y participará en proyectos de naturaleza científica, por directa invitación de don João II, que lo había distinguido con el título de caballero. En la ciudad alemana, en este período, encontramos indicios de su participación en diversos proyectos de naturaleza geográfica y cartográfica.

Behaim fue el intermediario en la adquisición por la municipalidad de Núremberg de un mapa del mundo. Un documento de 1494 refiere el pagamiento a «her Merten Beham» (es decir, el señor Martin Behaim) de una suma considerable por «un mapamundi impreso, representando el mundo entero, […] que será colgado en la cancelería».[xli] Se desconoce de qué tipo de mapa se trataba —aun más siendo «impreso»—, pero parece evidente que Martin Behaim no fue el cartógrafo responsable por la producción de este enigmático planisferio. Antes de 1490 no existen indicios de que el alemán pudiera haber obtenido las aptitudes técnicas necesarias para dibujar un mapamundi —si exceptuamos la referencia al mapa de Pêro da Covilhã—. Es más probable que hubiera adquirido el planisferio, posiblemente en Portugal, en los círculos náuticos y geográficos de Lisboa. Mientras tanto, el mismo documento refiere que este planisferio fue utilizado como modelo en la construcción de un globo terráqueo que aun hoy se conserva en Núremberg, y que es justamente conocido como «globo de Behaim».[xlii] Lo que quiere decir que el mapamundi de Núremberg podría ser de un tipo semejante a los planisferios que por esos años dibujaba en Florencia el también nuremburgués Henricus Martellus.[xliii] ¿Podría existir alguna conexión personal entre Behaim y Martellus, contemporáneos, originarios de la misma ciudad alemana, y ambos interesados en temas cartográficos? Es una posibilidad que explicaría el origen del mapamundi adquirido para la municipalidad de Núremberg por intermedio de Behaim.

Por contraste, es seguro que Martin Behaim trabajó en el equipo que entre 1490 y 1492 construyó el famoso globo de Núremberg.[xliv] El proyecto del globo fue de iniciativa municipal, bajo la coordinación de Georg Holzschuher, uno de los consejeros de la ciudad, y tuvo la colaboración de varios técnicos y artistas. El globo tiene un diámetro de cincuenta centímetros, está montado en un pedestal y está dibujado en una larga variedad de colores. Desde el punto de vista cartográfico, presenta un compromiso entre la representación ptolemaica del mundo y los nuevos descubrimientos portugueses en el litoral de África. Más de mil topónimos figuran en el globo, complementados por cuarenta y ocho banderas, quince escudos de armas y cuarenta y ocho miniaturas de reyes y gobernantes. Martin Behaim, además de obtener el mapamundi utilizado como modelo, habrá sido el principal responsable por la información consignada en las prolijas leyendas del globo, manuscritas en alemán, en las cuales incluyó referencias autobiográficas.