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Por los tiempos de Clemente Colling: habitar el misterio

«Y todo llevándome a una especie de cuarto oscuro donde se mezclan los tiempos de Colling y los de mi propia infancia en el almacén de antigüedades de mis padres donde todo era una cosa y la contraria: un santo y el demonio, la fotografía vieja de una familia feliz y luego aterradora, una lámpara antigua y la amenaza de todas las sombras. Felisberto Hernández activa en el lector el mecanismo de la memoria, de la imaginación, del sueño: abre un agujerito en la realidad y nos invita a esfumarnos»

POR NATALIA GARCÍA FREIRE
No sé bien por dónde entrar en la historia de Colling, escribo, parafraseando a Felisberto Hernández en el inicio de este…

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Twist: una historia de cal viva

«Lo quiero todo, parece decir el autor, la empatía y cercanía que un caso real y muy conocido me pueden dar (la fuerza de la cal viva), pero también el horizonte infinito que mi imaginación chisporroteante puede brindarme (la fuerza del twist)»

POR KATIXA AGIRRE
Recuerdo la expectación, recuerdo la espera. Después de casi siete años, Harkaitz Cano volvía a sacar novela. Y se prometía una novela seria…

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Plop, de Rafael Pinedo: el horror sin adjetivación

«Un amigo me cuenta que en ciertos países emergentes, como China, las utopías siguen estando muy presentes en la ciencia-ficción contemporánea; que sus autores siguen creyendo en un porvenir luminoso y optimista, seguramente porque conciben con idéntico optimismo su presente. Ignoro si es cierto: no he leído a ninguno de los autores que cita. Sí puedo decir que la literatura de Europa y Estados Unidos imagina un futuro tal vez más oscuro que nunca, lo que sin duda es un síntoma de la oscuridad con que el mismo Occidente concibe su papel actual en el mundo»

POR JUAN GÓMEZ BÁRCENA
No hay mejor modo de conocer una sociedad que contemplar el modo en que proyecta su futuro. Si el Renacimiento creía en esperanzadoras utopías…

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Lo que sé de los vampiros, de Francisco Casavella

«Mi experiencia de lectura de Casavella, de hecho, siempre se ha movido en ese terreno de irregularidad. El lector es capaz de encontrar secciones de maestría de manual (El primer tercio de Lo que sé de los vampiros ha perdurado a lo largo de décadas en mi memoria por algún motivo) y al mismo tiempo aventuras, riesgos y excursos literarios que no siempre salen bien. Ese es, precisamente, el tipo de artista que me interesa o que busco en mi experiencia lectora en una época, la actual, donde a pesar de la multiplicidad no es sencillo dar con la particularidad»

POR VÍCTOR BALCELLS
Tras un período de convalecencia y decrepitud y en busca de lecturas vigorizantes recuperé a Francisco Casavella, autor de culto catalán cuya prosa…

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Agosto, octubre, de Andrés Barba

«Agosto, octubre retrata maravillosamente bien esa época tan difícil de contar que es la adolescencia, con el distanciamiento de la familia, esos seres raros que viven en la misma casa que uno; con el descubrimiento del sexo; con el reconocimiento del grupo; con la violencia, con el hastío»

POR MARTA JIMÉNEZ SERRANO
Esta sección, «Segunda vuelta», tiene como propósito rescatar libros que merezcan una nueva lectura, y ciertamente hay un punto en que me resulta ridículo seleccionar un libro del escritor…

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Nuestra casa en hombros. La abrumadora vigencia de Montacerdos de Cronwell Jara

«Publicada en 1981, Montacerdos entrelaza las violencias que se padecerán durante las migraciones forzosas de los años de terrorismo y conflicto armado en el Perú y las que causarán tres décadas de neoliberalismo. Pero su autor, Cronwell Jara (Piura, 1949), no se anticipó: la vida para los pobres ya era, es y seguirá siendo así…»

POR KATYA ADAUI
Querido por su madre Griselda, su hermana Maruja y su cerdo Celedunio, Yococo sobrevive con una picadura de araña en la cabeza, mitad costra, mitad pus…

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Cien años de La vorágine. Sobre la inquietante actualidad de la novela de José Eustasio Rivera y de por qué seguimos (y seguiremos) leyéndola.

«Emilse se internó con entusiasmo en la boscosidad modernista de su páginas porque la historia refería un pasado y una geografía que ya conocía: la selva del Vaupés, el territorio donde sus ancestros y ella misma habían nacido, junto a la frontera con Brasil, donde los cubeos, una de las 62 naciones originarias que habitan la Amazonía colombiana, viven desde hace generaciones»

POR JOSEPH ZÁRATE
Cuando Emilse Triana piensa en La vorágine recuerda, sobre todo, las cicatrices en la espalda de su abuelo. Por esos días, ella era una adolescente…

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Diario de un canalla, Burdeos 1972, de Mario Levrero: amor y apuntes de la primera persona guardados en la nevera.

«Me interesan libros de algunos autores como Mercedes Halfon o Luis Chaves, en los que se plantea un pequeño viaje por un mapa geográfico familiar y en el que la ausencia, los vínculos afectivos, la música, los acentos y hasta lo político se mezclan conformando un único escenario posible: nuestra vida. Obras de autores claramente influenciados por la vertiente levreriana más íntima, por estos libros canallas que deslumbran y cuyos destellos se escapan antes de que podamos atraparlos, como los objetos perdidos que se esconden en antiguos galeones piratas en el fondo del mar»

POR JUAN DOMINGO AGUILAR
«Esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando la vida» escribe Mario Levrero en la página veinticinco de Diario de un canalla, una oración que resuena…

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Los días y los trabajos (o el diario de Raúl Ruiz)

«El diario de Ruiz, casi como todo diario que se precie, tenía un aura de leyenda. Cuando aún estaba vivo, varias veces contó que lo estaba escribiendo, pero con él era difícil tomarse las cosas de un modo literal. Tal como con el diario de Ricardo Piglia o con el de José Donoso, el misterio –o la latencia– en torno a su escritura era parte fundamental de la misma. Un dietarista será siempre un infiltrado de la literatura en la vida. Un espía dispuesto a cobrar venganza en un futuro, sin ningún apuro, cuando ya no quede nadie para contradecirlo. Escribir un diario es jugar con el tiempo y la memoria. A fin de cuentas, lo único que tenemos»

POR GONZALO MAIER
El libro interminable debe ser mi género favorito. Su taxonomía es caprichosa y no apunta necesariamente a los libros gordos o divididos en varios tomos…

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La sinrazón, de Rosa Chacel: pensamiento encarnado

«Dice usted en su carta algo sumamente acertado: la tristeza de llevar tantos años ignorada de ustedes –de tres generaciones, por lo menos– solo puede ser compensada considerando el silencio que se ha hecho sobre mí como un honor. Sí, eso es muy cierto, pero ya tengo bastante de ese honor: ahora quiero que me conozcan. Quiero, sobre todo, que me escuchen, y eso es lo que me complace y me conmueve de su carta: usted se ha dado cuenta de que en mi obra puede haber un camino»

Por Azahara Alonso
En el mes de septiembre de 1965, una carta salió de Barcelona y cruzó el océano Atlántico hasta llegar a las señas postales de Rosa Chacel en Río de Janeiro. La carta la firmaba una jovencísima…