CONCLUSIÓN
El asunto es que hay muchos lugares, barrios, o experiencias de vida como Puerto Rico, «espacios» donde existen muchas culturas, muchas posiciones de sujeto que comparten una sombrilla identataria general, pero que, cada vez más, se queda corta en nombrar esa experiencia interseccional e intervenida de estar vivo. Dichas «identidades otras» insisten, como la boricua/puertorriqueña, en batallar contra la invisibilización y el aislamiento de sectores importante de la población, bien sea el sector de las mujeres, los negros, los inmigrantes, los cuir, los indígenas. Sucede que, cada vez más, se vive «en clave boricua»; en países que han desterrado poblaciones enteras a islas colonizadas por la élite cultural y económica que asume las riendas del «país» cada vez con más dificultad. Estos «caribes» se han cansado de callar, usan internet como tablón de edictos, logran alianzas intersectoriales a nivel global, abren editoriales independientes, crean festivales en la selva maya o en Quibdó, o por internet, y se almuerzan a los colonizadores.
Las cosas están cambiando a pasos agigantados.
No estoy muy segura de que los intereses literarios actuales vayan a permanecer dictando la pauta de siempre por mucho más tiempo. Se impone la necesidad de que la demografía de voces se amplíe, de que más mujeres, más afrodescendientes hispanoparlantes, más indígenas latinoamericanos de diversas lenguas y literaturas sean incluidos en la aglutinante conversación que propone la literatura para el mundo. Esos «países» que son la raza, el género y las identidades sexuales cuir también viven aislados y colonizados por más de una superpotencia. Viven cruzando fronteras culturales y hasta lingüísticas todos los días, muchas veces en un mismo país.
Sé lo que se siente.
Cada vez somos más los que vivimos así.
Quizás pronto no haya ni que echar mano a nomenclaturas nacionales para nombrar literaturas.
La verdad que nos ha venido bien que la literatura puertorriqueña se conozca tan poco, permanezca tan aislada, tan lejos de las modas literarias de todos los tiempos. Es una literatura salvaje, en el buen sentido de la palabra.
Quizás deba permanecer así.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]