Italia: un proyecto interrumpido
En Italia la literatura española tiene asimismo una arraigada presencia que se intensificó de manera notable a partir de 1990, aproximadamente (Pérez Vicente/Manera, 2006, 33). La publicación y recepción de la obra de Muñoz Molina, sin embargo, se desvían en algunos aspectos esenciales de su trayectoria en Francia. Para empezar, la primera traducción, Beltenebros, sólo se publicó en 1992, después de la consagración del autor en España con El jinete polaco, novela galardonada con el Premio Planeta (1991) y el Premio Nacional de Literatura (1992), cuyas concesiones «influyen decisivamente en la penetración de Muñoz Molina en Italia sólo un año después, en el emblemático 1992, hecho que se señala oportunamente en la contraportada de Beltenebros […]» (Nuria Pérez Vicente, 2006, 288). Luego, hay que destacar que en Italia la obra narrativa del escritor ubetense no se publica en el orden cronólogico de los originales: después de Beltenebros (publicado por Einaudi), siguieron El invierno en Lisboa (1995, Feltrinelli), Plenilunio (1998, Mondadori), El dueño del secreto (1998, Passigli), Los misterios de Madrid (1998, A. Guida), Beatus Ille (1999, Passigli), Carlota Feinberg (2001, Mondadori), En ausencia de Blanca (2002, Passigli), Sefarad (2002, Mondadori), Nada del otro mundo (2004, Mondadori) y El viento de la luna (2008, Mondadori).
Como muestran estos datos, la edición de la obra de Muñoz Molina en Italia ha sido algo dispersa, no sólo por el orden de la publicación de las traducciones sino también por el notable número de editoriales implicadas en el proceso. No son pocas las preguntas que surgen. ¿Cómo explicar que Einaudi y Feltrinelli, las primeras dos editoriales italianas, se limitaron a publicar un solo libro de Muñoz Molina? ¿Cómo explicar que Passigli y Mondadori, las dos editoriales que luego se ocuparían de la obra del escritor, no publicaron traducciones de novelas fundamentales de Muñoz Molina como El jinete polaco y Ardor guerrero? Y ¿cómo explicar que sus últimas dos novelas, La noche de los tiempos y Como la sombra que se va, siguen inéditas en Italia? ¿Cómo, de hecho, se explica que desde 2008 no se han publicado nuevas traducciones o ediciones de la obra de Muñoz Molina en Italia, nel mezzo del cammin de su trayectoria literaria? No me parece excesivo conjeturar que las editoriales dejaron de invertir en la obra de Muñoz Molina porque las ventas de los libros publicados no se correspondían con las esperadas o requeridas y que, a lo mejor, la obra del autor tampoco rendía el suficiente capital cultural como para motivarlas a seguir invirtiendo en él. Con todo, la conclusión no puede ser otra que la posición de Muñoz Molina en el campo literario italiano –a diferencia de la de Javier Marías, sin ir más lejos, otro autor español exigente– no se ha consolidado a pesar de los esfuerzos de varias editoriales prestigiosas como Einaudi, Feltrinelli, Passigli –que, después de Einaudi, dio una segunda oportunidad a Beltenebros en 2001 y en 2005, después de A. Guida, a Los misterios de Madrid– y Mondadori en el curso de varias décadas.
En 2006 esta editorial publicó Finestre di Manhattan, la versión italiana de Ventanas de Manhattan. En 2013 Claudio Magris publicó un artículo en el periódico Corriere della Serra en que habla en términos muy positivos sobre este libro y sobre Sefarad (una «stupenda galleria di vittime dei totalitarismi del Novecento e della loro macchina di tradimento, spionaggio, delazione») y sobre la obra de Muñoz Molina en general: «Muñoz Molina riesce ad esprimere una sensibilità, un’intelligenza, un’etica inconfutabilmente e irrepetibilmente personali e insieme a far parlare, senza pathos e senza ripitturazioni, la verità delle cose» (Magris, 2013). Lamentable y significativamente, el libro que fue motivo del artículo –Finestre di Manhattan– ya estaba descatalogado. Los libros publicados por Passigli, sin embargo, siguen en catálogo e «i risultati di vendita, pur non essendo per noi disprezzabili, restavano pur sempre al di sotto delle nostre aspettative» (email de Fabrizio Dall’Aglio, Passigli Editori).
Alemania: una transferencia llamativa
«Con Rafael Chirbes y Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, 46, se encuentra entre los prosistas españoles más importantes» (N. N., 2003). Con esta afirmación contundente arranca Der Spiegel (el más importante semanario de Alemania, en el que, dicho sea de paso, en el curso de los años Muñoz Molina publicó algunos artículos) su reseña de la versión alemana de En ausencia de Blanca, publicada en 2003. La asociación de Muñoz Molina con Chirbes y Marías es interesante e invita a hacer un comentario: Chirbes y Marías tienen en común que no sólo alcanzaron el éxito de crítica en Alemania sino también el éxito comercial, que despegó con las sorprendentes ventas de las traducciones alemanas de La larga marcha (Chirbes) y de Corazón tan blanco (Marías), respectivamente. Ahora bien, de la cita de Der Spiegel se podría desprender que la posición de Antonio Muñoz Molina en el campo literario alemán es parecida a la de Chirbes y la de Marías.
Veamos: lo primero que llama la atención es la coherencia de la trayectoria editorial alemana de la obra de Muñoz Molina. Ya en 1989 la renombrada editorial Rowohlt publicó una versión alemana de Beatus Ille. Luego siguieron traducciones de las novelas El invierno en Lisboa (1991), Beltenebros (1993), Los misterios de Madrid (1995), El jinete polaco (1995), El dueño del secreto (1998), Plenilunio (2000), Carlota Feinberg (2002), En ausencia de Blanca (2003), Sefarad (2004) y Luna de viento (2010). De varias de estas novelas –publicadas, a grandes rasgos, en el mismo orden cronológico que las originales– Rowohlt publicó ediciones de bolsillo. Además, la editorial alemana lanzó al mercado traducciones de Las otras vidas (relatos, 1991) y Córdoba de los omeyas (1994).
En 2011, sin embargo, no es Rowohlt sino Deutsche Verlags-Anstalt (DVA) la que publica la siguiente novela de Muñoz Molina (La noche de los tiempos). ¿Por qué DVA tomó el relevo a Rowohlt? Para tantear una respuesta es importante tener en cuenta que DVA pertenece al Verlagsgruppe Random House Bertelsmann, un conglomerado mediático más comercial y poderoso que el grupo editorial Rowohlt. ¿Debería considerarse, pues, el paso de Rowohlt a DVA como una «transferencia» motivada por el poder económico de la obra del escritor español en el campo literario alemán? No parece ser el caso. En un artículo de 2012, la página web LiteraturForum afirma rotundamente que en Alemania «Muñoz Molina es todavía un autor muy poco conocido, a pesar de que ya se han traducido más de diez de sus novelas». Según explica Thomas Überhoff, director editorial del Departamento de Ficción de Rowohlt, la decisión de no seguir publicando la obra de Muñoz Molina la tomó Rowohlt por «an unfortunate combination of sales failing continuously, relatively high advances, and the announcement of a lengthy project he [AMM] had written about before forced us to take that step» (email). Son palabras que merecen una explicación. En primer lugar, llama la atención la afirmación contundente e inesperada –teniendo en cuenta el rico catálogo de obras de Muñoz Molina publicadas por Rowohlt– de que las ventas «fracasaron continuamente». El segundo factor, los considerables adelantos, no sólo está vinculado a las decepcionantes ventas sino también al hecho de que en 2008 Muñoz Molina dejó la agencia literaria de Raquel de la Concha para asociarse con Andrew Wylie, el poderoso agente literario con fama de pedir considerables adelantos.
Con «the lengthy project he had written about before» Überhoff se refiere a La noche de los tiempos. Rowohlt tenía poca confianza en que esta novela arraigada en «the widely ploughed field of the Spanish Civil War» (email) funcionara en Alemania después de Sefarad, que, según el editor, «had not been adding much to what we knew about Fascism on all sides involved» (email). Es un juicio que refleja los desengaños expresados en los artículos aparecidos en la prensa alemana con motivo de la traducción de Sefarad que vio la luz en 2004. Al Frankfurter Allgemeine Zeitung le parece problemática la mezcla de personajes históricos (cuyos destinos ya de por sí difieren mucho) y personajes ficticios. Las observaciones del narrador donde se alternan las numerosas historias que constituyen el nudo de la novela indignan a Walter Haubrich, el autor de la larga reseña del Frankfurter Allgemeine Zeitung: «En sus noticias sobre una estancia en Göttingen uno no sólo encuentra observaciones banales sino también comentarios maliciosos sobre los alemanes y afirmaciones desdeñosas sobre la lengua alemana, que el autor no conoce» (Haubrich, 2005).[i] En términos más generales, Haubrich, sin dejar de señalar «la prosa virtuosa» del autor andaluz, critica los lugares comunes sobre los alemanes que, a su modo de ver, pululan por la novela (Ibídem). Die Zeit señala que en Alemania no hace falta rescatar las voces de Victor Klemperer o Jean Améry, como pretende hace Muñoz Molina en su «novela de novelas». Además, se critican «la ligera tendencia hacia el cliché», algunos «errores factuales» y la uniformización de destinos tan distintos como los de Jean Améry, Walter Benjamin, Primo Levi o Franz Kafka (Wilton, 2004).
Según Thomas Überhoff, con La noche de los tiempos habría llegado «the moment where a new publisher with fresh energy could help him [AMM] stabilize his position on the German market more than we had been able to» (email). ¿Consiguió DVA, de hecho, lo que no había conseguido Rowohlt, es decir, establecer a Muñoz Molina en el mercado alemán? Cierto es que la versión alemana de la nueva novela del autor español generó muchas y largas reseñas. También lo es que los juicios variaban. En el Frankfurter Allgemeine Zeitung Paul Ingendaay caracterizó Sefarad como «una novela fracasada sobre el Holocausto» y La noche de los tiempos como «la mayor obra» del autor (Ingendaay, 2012). El importante semanario Die Zeit calificó la nueva obra de Muñoz Molina como «una novela monumental». El Berliner Zeitung alaba La noche de los tiempos en su calidad de «novela total» pero critica el hecho de que deje poco espacio a la fantasía del lector. Al Kölner Stadt-Anzeiger le parece que no todo está logrado en esta novela: es demasiado larga y una de sus protagonistas, Judith Biely, es un personaje pálido que no se desarrolla. Pero, con todo, el juicio es positivo, ya que Muñoz Molina «ha manejado de forma soberana una materia enorme» (Schwering, 2011). Según el Hamburger Abendblatt, sin embargo, la novela es prolija a causa de sus numerosas redundancias. El juicio de Die Welt tampoco es positivo cuando reprocha al autor que peca de desmesurado y a los personajes que están ocupados sobre todo consigo mismos, lo que tiene como consecuencia que la novela no da al lector la oportunidad de descubrir lo que es la guerra como en Guerra y paz de Tolstoi: de una manera más profunda que en los libros de historia.