EL DISCURSO CURATORIAL Y PEDAGÓGICO

La formación de nuevos paradigmas artísticos dentro del campo curatorial se ha enriquecido al abordar temáticas variadas y complejas que se enmarcan en un contexto sociocultural, político y ambiental. Los cambios estéticos ocurridos en el siglo pasado, la relación que los artistas han tejido con su entorno natural y los museos con el medioambiente han transformado de modo definitivo la manera de percibir e interpretar el fenómeno artístico y, por tanto, de plantear nuevas soluciones curatoriales. El mantenimiento del parque, el encargo de los pabellones a importantes arquitectos como Paolo Orsini y Rodrigo Cerviño Lopez, el valor conceptual de las obras y las más de trescientas personas que trabajan a diario en este lugar hacen de Inhotim una compleja máquina museográfica, conceptualmente singular y prácticamente eficiente. Además del comisariado artístico, constituido por el americano Allan Schwartzman, el alemán Jochen Volz y el brasileño Rodrigo Moura, existe un comisariado de botánica, a cargo de Eduardo Gonçalves. Los dos focos son de gran importancia en el museo, lo que facilita iniciativas en el área de educación e investigación del acervo artístico y botánico. Desde un punto de vista museográfico, Inhotim tiene un papel fundamental tanto en la creación artística como en el campo de la observación científica y, por ello, se ha convertido en destino deseado para toda suerte de apasionados de arte, investigadores y naturalistas, que encuentran en la mata atlántica del estado de Minas Gerais un laboratorio donde dar rienda suelta a la pasión por el arte y la naturaleza, impactados, incluso subyugados, por un entorno natural que hoy día soñamos en muchas partes del mundo. Frente a una naturaleza tan espectacular, ha sido posible desarrollar todo tipo de proyectos relacionados con el patrimonio cultural contemporáneo, la economía sostenible, la renovación social y el medioambiente. La introducción de especies muy poco conocidas en la estética paisajística es otra de las estrategias utilizadas para divulgar y para sensibilizar a los visitantes acerca de la importancia de la biodiversidad para la supervivencia humana. El concepto «paisajismo», por tanto, va más allá tanto de la organización del espacio y del cultivo de especies botánicas como de su carácter exclusivamente estético. Las colecciones de botánica y de arte reflejan un deseo enciclopédico renovado con las propuestas de la museología contemporánea más comprometida con el medioambiente, dominada por políticas favorables a los acercamientos pedagógicos y educativos.

 

MÚLTIPLES MODERNIDADES

El principio de este nuevo siglo ha anunciado un cambio sustancial en la manera en que pensamos la modernidad estética, ahora expresada en términos como «modernidades múltiples» (Eisenstadt, 2000), «modernismos globales» e incluso «modernismos planetarios» (Friedman, 2015). En particular, Shmuel Noah Eisenstadt, autor del artículo «Multiple Modernities», publicado en la revista Daedalus, argumenta que no se debería identificar la modernidad con occidentalización y que los patrones occidentales no son las únicas modernidades posibles. Eisenstadt encuentra la explicación de lo «diverso» de la modernidad en la expansión europea hacia las Américas, como un efecto del imperialismo y el colonialismo. Aquí se detectan modernidades con patrones de vida institucional y formas de conciencia colectiva muy diferentes a las europeas. Frente a la multidimensionalidad y la constante diversificación de estos procesos, reescribir la cultura de un país tan extenso como Brasil parece una tarea utópica e irreal. Sin embargo, las teorías sobre las modernidades son un desafío tanto para la historia del arte como para los museos contemporáneos del país. Inhotim condensa las premisas para el análisis de un discurso museológico entendido como expresión de un mundo fundamentalmente modernizado, en visión y de condición, sobre todo en el sentido globalizado del presente embebido en la (múltiple) modernidad. Sus colecciones de arte y de botánica están involucradas en la creación de un mundo moderno, con las complejidades, controversias y preguntas abiertas sobre el progreso y las ciencias contemporáneas. Esto da cuenta de la importancia de una museología atenta a las nuevas concepciones de la modernidad entendida como innovación cultural, social y científica. Y plantea, asimismo, otros interrogantes. ¿Cómo entender y usar la herencia de la museografía moderna en sociedades heterogéneas, y al mismo tiempo globalizadas, como Brasil? ¿Cómo se puede presentar una modernidad múltiple en el museo y cómo investigarlo? ¿Cómo detectar nuevos paradigmas que sean reveladores de los actuales cambios sociales y, simultáneamente, resolver problemas más concretos relacionados con el medioambiente?

 

NUEVOS PARADIGMAS: ECOLOGÍA, SOSTENIBILIDAD E INCLUSIÓN SOCIAL

En la Edad Contemporánea los museos han heredado ingentes colecciones que cuentan por millones sus piezas. Son éstas los objetos de una investigación cuya labor se conforma como actividad obligada e insustituible en la construcción de teorías científicas, pero también en la tarea pedagógica y divulgadora. En estos tiempos de desenfrenada contaminación ambiental, alarmante pérdida de la biodiversidad y cambio climático, el valor social del museo se incrementa, aún más si cabe, en el contexto de una imperiosa educación ecológica. Al hilo de esta necesidad, jardines botánicos aparte, los museos siguen recordándonos que artefactos y especies muy variadas han viajado de una parte a otra del mundo para encontrar su sistematización y orden conceptual dentro de sus salas, acoplando en compartimientos estancos el conocimiento de las historias culturales y naturales del mundo. Sin embargo, más allá de las fronteras reales o imaginarias, de la movilidad constante de los cuerpos, de las plantas, de los animales, de los artefactos y demás productos culturales, la museología contemporánea debe enfrentarse a las políticas de preservación y conservación de los productos culturales no sólo como materia de investigación y acción pedagógica, sino en términos de continuidad de nuestra existencia. En otras palabras, debe actuar como una herramienta de sensibilización para el desarrollo sostenible, que incluye tanto los aspectos culturales, económicos y políticos como aquellos ambientales y sociales (véanse los acuerdos de la Primera Cumbre Hemisférica de los Museos de las Américas, «Museos y comunidades sostenibles», celebrada en San José, Costa Rica, en 1998). No obstante, desde esta perspectiva, es bastante significativo constatar que la sostenibilidad sólo encuentra aplicaciones directas en las prácticas institucionales de un número muy reducido de museos (véase el documento publicado por la Museum Association, «Sustainability and museums. Your chance to make a difference», 2008).

La idea formalizada de desarrollo sostenible en el campo museológico se plantea a finales de los años noventa, aunque la preocupación de los museos hacia el ecosistema empieza en los años setenta con la creación en Francia de los ecomuseos. Éstos son considerados el paso previo a la vinculación de los museos con la sostenibilidad, ya que en ellos se evidencia un mayor interés por la relación hombre-entorno. Renée Huard articuló la primera visión paradigmática de un nuevo método de exposición en 1991, durante la creación de Biosphère en Montreal, situado en el antiguo pabellón de Estados Unidos de la Expo 67. Esa exposición fue pionera en hacer de la sostenibilidad el sujeto y el objeto de sus actuaciones y propuso la perspectiva ecológica como modelo para los administradores de los museos más comprometidos con el medioambiente. Los museos que integran la sostenibilidad, ya sea en el contenido expositivo o en su propia gestión institucional, buscan concienciar y difundir hábitos sostenibles. Un ejemplo de museo que integra la sostenibilidad desde su diseño inicial es el California Academy of Sciences, cuya conjugación entre cultura y sostenibilidad se produce en términos energéticos y materiales, integrándose armónicamente con la biodiversidad. Otro ejemplo es la antigua fábrica textil Gibson Mill (Reino Unido), construida a principios del siglo xix y renovada a partir de los años cincuenta con la implantación de estrategias de energías renovables, ahorro energético e hídrico, la utilización de recursos locales, reciclaje y transporte ecológico.

Según el informe de Brundtland, «Our Common Future», desarrollado a partir de la reunión de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1984, la sostenibilidad es un proceso de mejora de la calidad de vida de las personas, presentes y futuras, en equilibrio con el ambiente, el crecimiento económico, la equidad y la diversidad cultural. Por tanto, requiere la participación y la autoafirmación de todos. En línea con el informe, el Instituto Inhotim busca alternativas para minimizar el impacto ambiental generado por las actividades del parque y para satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Inhotim plantea la posibilidad de conciliar el crecimiento económico de la región con políticas de sostenibilidad y de expansión de recursos ambientales. En 2007, el instituto acogía la Dirección de Inclusión y Ciudadanía, orientada al desarrollo regional a través de la promoción de actividades educativas y culturales, por lo que, en 2008, el Gobierno de Minas Gerais y, un año después, el Gobierno Federal le otorgaron el estatuto de Organización de Sociedad Civil de Interés Público (OSCIP); una calificación gubernamental cuya importancia no ha disminuido, pese a las recientes investigaciones judiciales que han implicado a su fundador en acciones de transferencias financieras ilícitas.

Por el contrario, se ha fortalecido el programa didáctico del Centro Educativo Burle Marx mediante el desarrollo de programas educativos para la formación cultural y ambiental. Uno de los mejores proyectos de educación llevados a cabo en Inhotim es el llamado «Decentralizing Access», que se ofrece fuera y dentro de los límites del museo y que se compromete con objetivos de inclusión social y crecimiento cultural de la comunidad regional e internacional. El compromiso del Instituto Inhotim con el medioambiente se refuerza en 2012, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible («Río + 20») que tuvo lugar en Río de Janeiro veinte años después de la histórica Cumbre de la Tierra de Río de 1992. En esta ocasión, el jardín botánico de Inhotim, en colaboración con la Red Brasileña de Jardines Botánicos (RBJB), lanzó el Sistema Nacional de Conservación Ex Situ de la Flora, una plataforma interactiva que reúne cuarenta y seis instituciones brasileñas para la tutela de las especies amenazadas. Además, la plataforma permite el seguimiento de la meta de la «Estrategia global de conservación de plantas», establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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