Hacia el final de Barcelonas, escribe que todo recorrido por las distintas Barcelonas ha de terminar en la Rambla y sus alrededores. Pero, cuando se adentra por la calle Hospital, el lenguaje se transforma por la fuerte carga emotiva que provoca el recuerdo histórico, personal y familiar de un mundo que está desapareciendo: la calle Cadena, con la huella de los cuerpos caídos del Noi del Sucre y el Perona, San Rafael con Casa Leopoldo, la Cera con los gitanos del bar Moderno o Can Lluís, y otras estrechas y oscuras callejas. Se detiene en la plaza del Pedró y, desde allí, al pie de su fuente, centro de su Barcelona sentimental, tras saludar a la pobre mártir santa Eulalia, sin moverse de la plaza, nos habla de su calle Botella y las gentes que ocupaban la esquina hace más de cuarenta años. El recorrido no sigue ya por una Barcelona física, estamos en el mundo interior del autor, caminamos por sus recuerdos y sentimientos […]. Sus vivencias y su formación se forjaron en ese marco urbano —el distrito v— donde creció junto a sus gentes, los perdedores sociales y políticos. Él mismo reconocía que en su narrativa encontramos abundantes proyecciones de su yo, y entre ellos debemos situar el espacio, cuyo centro es la plaza del Pedró, la calle de Botella y alrededores […]. Allí encontramos el tratamiento elegiaco de aquel mundo de derrota y miseria. “1945” y El pianista nos sitúan en la inmediata posguerra, en los años del miedo y del hambre, pero también de una peculiar conciencia de colectividad (2007, pp. 60 y 61).

 

Este procedimiento, añadimos nosotros, se materializa a través del recurso del Ubi sunt?, aunque no siempre expresado mediante preguntas retóricas. Vázquez Montalbán acude a él, a veces recordando a Jorge Manrique, a veces a François Villon. Muchos de sus libros pueden leerse, creo, bajo esta clave elegiaca (incluso cuando lo hace desde el humor, como en Coplas a la muerte de mi tía Daniela, 1973). En efecto, especialmente los textos literarios que hemos citado de manera reiterada aquí deben verse y leerse bajo la perspectiva de este topos clásico que el novelista barcelonés tenía muy interiorizado desde sus primeros escritos. Y, como prueba de ello, dejemos que sea el escritor quien tome la palabra para concluir, a través de un fragmento de La soledad del mánager (1977), la segunda novela de Carvalho. Un texto donde nos reencontramos con todas sus obsesiones temáticas y formales: la ciudad pobre, vencida, la muerte, la memoria, el collage, el mestizaje, la novela como crónica… y, en una pirueta muy habitual en él, el humor. Al humor por la gastronomía (o viceversa). Y de Barcelona o de Vallvidrera, al cielo o, al menos, al Parnaso.

A veces llegó a dudar de la realidad de aquel barrio. En el recuerdo le parecía como una ciudad pobre y sumergida en un almíbar agridulce. Humillados y vencidos, en la cotidiana obligación de pedir perdón por haber nacido. La primera vez que Carvalho abandonó aquellas calles, por un cierto tiempo pensó que se había liberado para siempre de la condición de animal ahogado en la tristeza histórica. Pero la llevaba encima como el caracol lleva su cáscara, y, cuando ya tarde decidió aceptar todo lo que le había hecho lo que era y quién era, volvió al escenario de su infancia y adolescencia. Aquellos barrios se habían convertido en la antesala del cementerio para las viejas generaciones condenadas a morir entre sus humedades, mientras los hijos se guarecían en las madrigueras de renta limitada del extrarradio barcelonés. Junto a los viejos supervivientes de la posguerra, los maduros con sensación de fracaso por no haber salido a tiempo de la trama estrecha y satánica de la ciudad vencida […]. Cuando me muera, conmigo desaparecerá la memoria de aquellos tiempos y aquellas gentes que al parirme me situaban en la platea de su propia tragedia […]. Mas aquel pasado le pertenecía de alguna manera. Sabía su lenguaje. En cambio, el futuro abierto por la muerte de Franco le parecía ajeno, como agua de río que ni has de beber, ni te apetece beber […]. ¿Y tú, Pepe Carvalho, dónde coño te irías? A Vallvidrera, a hacerme una espalda de cordero a la Périgord o una escudella i carn d’olla» (1977, pp. 112 y 113).[xii]

 

[i] En la famosa colección «Guías de España», en las que colaboraron nombres tan prestigiosos como Josep Pla, Pío Baroja, Dionisio Ridruejo, Joan Fuster, Gaspar Gómez de la Serna o Claudio de la Torre, y fotógrafos como Català Roca, entre otros, cuyas fotos en blanco y negro siguen siendo un testimonio imprescindible para conocer la Barcelona de los años cuarenta y cincuenta.

[ii] El número y la variedad de las fuentes documentales es llamativo: desde las guías tradicionales (Cirici Pellicer, Carandell, Fabre y Huertas, Tasis…) hasta los libros de memorias de todo tipo (Llorenç de Sant Marc, S. Gasch, Gaziel, Á. Zúñiga, J. Miravitlles, M. Serrahima…), pasando por las monografías históricas clásicas o modernas (Madoz, Capmany, Soldevila, Vicens Vives, Vilar, Benet, Fontana, Termes…), los libros sobre arquitectura y urbanismo (Ildefons Cerdà, Bohigas, Jordi Borja, Ignasi y Manuel Solà-Morales…), las fuentes hemerográficas de épocas diversas, hasta llegar a los textos literarios novelísticos o poéticos, dentro de los que Sagarra y Pla ocupan un lugar privilegiado. En total, casi un centenar de obras consultadas o citadas que bien merecerían un índice onomástico.

[iii] Aquí señalo, simplemente, año y página; para la referencia completa, véase la bibliografía final.

[iv] Las citas de este libro están traducidas del catalán.

[v] Según me recuerda el profesor Fernando Valls, éste es un tema que aparece, asimismo, en Recuento, de Luis Goytisolo.

[vi] A pesar de todo, no parece que pueda hablarse, como quieren algunos, de un grupo literario del Raval. Fernando Valls desechó con buenos argumentos este exceso taxonómico en un artículo de 2003.

[vii] Esta traducción la publicó Aymà en 1966. Goytisolo y Montalbán fueron los autores de la traducción, del prólogo y de las notas.

[viii] El nombre oficial en el nomenclátor actual es «d’en Botella», es decir, «de los Botella» (alude a una familia de este nombre, igual que la cercana «d’en Salvador»). Tanto en este caso como en el de la traducción catalana de los nombres de calles y plazas, respetamos el uso de cada cita.

[ix] Para no repetirme, remito al análisis que llevé a cabo en mi artículo «1945. Crónica sentimental de la infancia», citado en la bibliografía, donde pongo de relieve los intertextos con sus escritos más tempranos, como su poesía (en especial, con su libro Una educación sentimental).

[x] El título Años de penitencia, antes de ser el del primer tomo de las memorias de Barral (1975), fue utilizado para el volumen de la década de los cuarenta que Difusora Internacional publicó bajo el epígrafe común de «Imágenes y recuerdos» (1971), los textos y la selección de citas estuvieron a cargo de Juan Marsé. Es probable que el propio editor lo sugiriera, ya que, según confiesa en sus memorias, «Años de penitencia nacional» era uno de los versos no autorizados de uno de los poemas de Figuración y fuga (1966).

[xi] Arnaud N. Mandy (2016, p. 192) ha estudiado la identificación del espacio geográfico de la ciudad con el cuerpo femenino en nuestro autor. Para este crítico, «Barcelona es una presencia carnal que se deteriora con el tiempo».

[xii] Quiero reconocer aquí mi deuda con el trabajo de investigación inédito sobre Vázquez Montalbán que, bajo mi dirección, realizó Cristina Iruela durante el curso 2015-2016, dentro de un proyecto sobre las smart cities que mereció la nota máxima por parte del tribunal. Gracias también a Carlos Alcalá, «porque una cosa es predicar y otra dar trigo».

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BIBLIOGRAFÍA
I. Citada de manera abreviada

· 1967. Manuel Vázquez Montalbán, Una educación sentimental, Barcelona, El Bardo.

· 1968. Manuel Vázquez Montalbán, Antología de la «nova cançó» catalana, Barcelona, Ediciones de Cultura Popular.

· 1969. Manuel Vázquez Montalbán, «1945», en Recordando a Dardé y otros relatos, Barcelona, Seix Barral.

· 1977. Manuel Vázquez Montalbán, La soledad del mánager, Barcelona, Planeta.

· 1979. Manuel Vázquez Montalbán, La palabra libre en la ciudad libre, Barcelona, Gedisa.

· 1981. Manuel Vázquez Montalbán, Asesinato en el Comité Central, Barcelona, Planeta.

· 1985a. Diàlegs a Barcelona (Manuel Vázquez Montalbán-Jaume Fuster), Barcelona, Laia.

· 1985b. Manuel Vázquez Montalbán, El pianista, Barcelona, Seix Barral.

· 1985c. Francesc Arroyo: «La última narración de Vázquez Montalbán, un paseo por la memoria de la Guerra Civil», El País, 21 de marzo 1985.

· 1987. Manuel Vázquez Montalbán, «Desde los tejados», en Historias de padres e hijos, Barcelona, Planeta.

· 1988. Joaquín Marco, «Introducción a Manuel Vázquez Montalbán», en Tres novelas ejemplares, Madrid, Espasa Calpe.

· 1989. Manuel Vázquez Montalbán, «Luces del Paralelo», El País, 2 de septiembre de 1989.

· 1990. Manuel Vázquez Montalbán, Barcelonas, Barcelona, Empúries.

· 1998. Manuel Vázquez Montalbán, «Bolero o Sobre la recuperación de los barrios históricos en las ciudades con vocación postmoderna», en Barcelona, un dia. Un llibre de contes de la ciutat, Madrid, Alfaguara.

· 2001. Manuel Vázquez Montalbán, La literatura en la construcción de la ciudad democrática, Barcelona, Mondadori.

· 2002. Manuel Vázquez Montalbán, La Boqueria, catedral dels sentits, Barcelona, Ajuntament.

· 2003. Georges Tyras, Geometrías de la memoria. Conversaciones con Manuel Vázquez Montalbán, Granada, Zoela.

· 2005. Fernando Valls, «Introducción», en Juan Marsé, Ronda del Guinardó, Barcelona, Crítica.

· 2007. Sergio Beser, «Aquel distrito v», en Amb Manuel Vázquez Montalbán, Barcelona, Generalitat de Catalunya.

· 2010. Rafael Chirbes, «Manuel Vázquez Montalbán, escritor gourmet. (Un zapador en la cocina)», en Por cuenta propia. Leer y escribir, Barcelona, Anagrama.

· 2016. Arnaud N. Mandy Dibangou, «La escritura de Barcelona en la obra de Manuel Vázquez Montalbán: entre ruptura y personificación», Acta Literaria, 53, segundo semestre de 2016, pp. 185-194.

II. Otras referencias de interés
· Moreno, Eduard y Manuel Vázquez Montalbán, Barcelona, cap on vas?, Llibres de l’Índex, Barcelona, 1991.

· Parellada, Joaquín, «1945. Crónica sentimental de la infancia», en José Manuel López de Abiada y Augusta López Bernasocchi (eds.), Manuel Vázquez Montalbán desde la memoria. Ensayos sobre su obra, Verbum, Madrid, 2010.

· Saval, José V., Manuel Vázquez Montalbán. El triunfo de un luchador incansable, Síntesis, Madrid, 2004.

· Valls, Fernando, «¿Grupo literario del Raval?», El País, 15 de diciembre de 2003.

· Vázquez Montalbán, Manuel, El escriba sentado, Crítica, Barcelona, 1997.

Memoria y deseo. Obra poética (1963-1990), introducción de Josep Maria Castellet, Grijalbo Mondadori, 1996.

El pianista, ed. de José Colmeiro, Cátedra, Madrid, 2017.